A punto de cumplir las cuatro décadas, la estrella de Hollywood, Amanda Seyfried, ha compartido una sincera reflexión sobre el camino de vida que ha elegido, uno que se desvió del glamour de las alfombras rojas para asentarse en la sencillez de una granja en la región de Catskill, en el norte de Nueva York. En una reciente conversación con medios especializados, la protagonista de éxitos como Mamma Mia! y The Dropout detalló cómo esta transformación personal y geográfica ha sido la clave para una profunda renovación.
Para Seyfried, la decisión de abandonar la vida urbana no fue un capricho, sino una necesidad vital de encontrar espacio y autonomía. «La vida en la ciudad es genial para una visita. A tiempo completo, para mí, era demasiado», confesó la actriz, añadiendo que creció en los suburbios y siempre anheló poseer terreno.
El espacio, según explica, se traduce en seguridad y control sobre su propia vida, lejos de la constante exposición de Hollywood. «Buscaba un lugar para ser yo misma, para tomar mis propias decisiones», destacó Seyfried. Este cambio de aires, donde se siente «aún más feliz en [sus] botas, en el barro, alimentando a los animales», se ha convertido en su principal mecanismo de equilibrio emocional, un santuario personal que contrasta radicalmente con la intensidad de los sets de filmación.
La maternidad ha marcado otro eje fundamental en esta nueva etapa. Convertirse en madre transformó la percepción de su carrera, aunque inicialmente notó una tendencia predecible en los roles ofrecidos. «Después de convertirme en madre, me ofrecieron muchos papeles de mamá o esposa. No me asustó, pero sí fue un poco triste y predecible», relató. Sin embargo, esta experiencia también le brindó una nueva sensibilidad y profundidad para abordar personajes complejos, como el que interpretó en A Mouthful of Air, una película que trata sobre la depresión y psicosis posparto.
Más allá de lo profesional, Seyfried nota un cambio positivo en la conversación social que rodea a las mujeres al cumplir 40 años. Mientras que antes la preocupación giraba en torno a la apariencia, ahora el discurso se centra en temas internos y emocionales, como la perimenopausia y la menopausia «Me siento más joven ahora que hace 10 años. Estoy abrazando mis 40 de una manera que nunca habría hecho si no hubiéramos empezado a enfocarnos en el poder de lo que somos y lo que hacemos como mujeres.»
La salud mental ha sido un tema que la actriz ha abordado con valentía y transparencia durante años, especialmente su experiencia con la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). En lugar de verlo como una debilidad, Seyfried ha aprendido a canalizar su ansiedad, e incluso la autocrítica, de manera positiva, utilizándola como motor para esforzarse más en su trabajo.
La terapia y, cuando es necesaria, la medicación han sido herramientas cruciales que le permiten reconocer y evitar cruzar umbrales emocionales que podrían excederla. La actriz aboga por la desestigmatización de los trastornos mentales, comparándolos con cualquier otra enfermedad que requiere tratamiento.
Este enfoque en el bienestar, anclado en la tranquilidad del campo y la perspectiva de la maternidad, le ha permitido a Amanda Seyfried no solo cumplir su sueño de tener tierra propia, sino también entrar a sus 40 años con una sensación palpable de vitalidad y autenticidad. La actriz demuestra que la verdadera renovación a menudo se encuentra fuera de los reflectores, en el espacio donde uno finalmente puede ser, y sentirse, plenamente uno mismo.
NAM/Pasante: Nicole Canales
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