Rusia recibió buenas calificaciones el sábado por la organización de la Copa Confederaciones, un torneo que sirve como ensayo para el Mundial del próximo año, aunque también encara nuevas interrogantes sobre problemas de dopaje.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el capitán de la selección de Alemania, Julian Draxler, agradecieron el sábado a Rusia en la antesala de la final que jugarán el domingo el campeón mundial Alemania y el monarca sudamericano Chile.
Infantino afirmó en una conferencia de prensa en el estadio de San Petersburgo que “todo salió a la perfección” en Rusia.
“Habíamos escuchado de violencia, de incidentes, sobre hooligans, sobre racismo. No hubo nada de eso”, señaló Infantino, refiriéndose a algunas de las preocupaciones que surgieron antes del torneo.
NV1/UR
