La fachada ya está terminada y la feligresía puede admirar el nuevo rostro que luce la iglesia Santa Bárbara sometida a refacción por el Centro Rafael Urdaneta.
Sin embargo, falta culminar la parte lateral norte y el campanario, actualmente en proceso. Pero ya la iglesia más antigua de Maracaibo cambió su faz. El pálido rostro que lucía meses atrás desapareció y dio paso a un resplandeciente azul cielo que contrasta magistralmente con el blanco puro de los rosetones que bordean ventanas ciegas y entrada principal.
“Este es un trabajo artesanal que consiste en desprender todo el cemento que, por acción del tiempo y de los elementos, ha perdido adherencia a los ladrillos que componen las paredes y por eso demanda largo tiempo”, explicó Gustavo Pérez, presidente del Centro Rafael Urdaneta.

NV1 / Panorama
