La política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela se radicaliza progresivamente a medida que la crisis interna del país genera las condiciones para que el gobierno de Nicolás Maduro se mantenga de manera prolongada en el poder con su férreo control militar, institucional, político, económico, social y territorial.
Es por ello que Elliott Abrams, enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, reveló que en los próximos días habrá nuevas sanciones contra quienes obstaculizaron la elección como jefe de la Asamblea Nacional de Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por EEUU y 54 países.
En una entrevista con la agencia EFE, Abrams señaló que las nuevas medidas afectarán a individuos venezolanos, cuyos nombres no reveló.
Esto implica que se cumplirá la proyección que muchos analistas y las propias declaraciones de Guaidó y sus aliados en Washington dieron a finales de 2019: una nueva ronda de sanciones para incrementar la presión financiera y política en la estructura de poder del chavismo.
Abrams adelantó que Washington también castigará a Rusia por su apoyo a Nicolás Maduro, aunque no estipuló una fecha para esas sanciones.
Bajo este esquema, Estados Unidos apela a una estrategia de corte a las exportaciones rusas de gas, tecnología u otros rubros hacia Estados Unidos, así como también un eventual congelamiento de activos rusos en EEUU tanto en capitales como en bienes del Estado.
«No nos gusta hablar mucho o muy específicamente de futuras sanciones, pero sí que ya tenemos sanciones sobre gente que mina la democracia. Algunas de las personas que están implicadas en lo que pasó el domingo y el lunes, muy claramente se ajustan a esa descripción. Se producirán en la próxima semana. Habrá sanciones adicionales», precisó el alto funcionario.
Así se refirió Abrams a que esas sanciones recaerán sobre altos funcionarios del círculo cercano de Maduro, que está jerarquizado en una estructura de poder vertical con control sobre los monopolios de los flujos de euros que maneja el Estado venezolano mediante la exportación ilícita de oro de las reservas de la nación y la venta de petróleo por rutas clandestinas con destino a Rusia y China.
«Estamos hablando de sanciones en los próximos días contra venezolanos implicados en esas actividades. También estamos observando con mucho cuidado lo que están haciendo los rusos y creo que usted verá alguna acción sobre eso, pero será en un período más largo de tiempo», dijo Abrams.
Es decir, las sanciones apuntarán a los mecanismos de recepción de petróleo y recursos financieros que posee Cuba para captar el apoyo político y energético que le provee el gobierno de Maduro por afinidad ideológica con el castrismo cubano y el actual gobierno de la isla, encabezado por Miguel Díaz-Canel.
«Estuve en contacto con él (con Guaidó) creo que el lunes para hablar sobre lo ocurrido el domingo. Y, luego, estuve en contacto con él para felicitarle después de que fuera elegido como presidente de la Asamblea Nacional por 100 diputados. Así que tenemos un contacto razonablemente frecuente», afirmó.
De esta forma se confirma el anuncio de Abrams sobre la ayuda financiera que renovará EEUU sobre el denominado gobierno interino de Guaidó, al cual ya le destinó 100 millones de dólares en 2019, pero el destino de esos fondos no se ha materializado en gestiones comprobables de su equipo político para generar una acción de fuerza o negociación final con el gobierno de Maduro para definir sus condiciones de salida del poder, que es el proyecto que promueve Guaidó.
Ricardo Serrano
