Justin Bieber regresó por todo lo alto al Festival de Coachella con un espectáculo abarrotado en el que, además de presentar música de su etapa más reciente, hizo un repaso nostálgico de su carrera desde sus inicios en internet.
Sobre un escenario minimalista y con una sudadera rosa, el cantante comenzó su concierto de este sábado con «All I Can Take», primera de más de una decena de canciones que marcarían la primera parte de su actuación de sus álbumes «SWAG» y «SWAG II».
En una especie de karaoke masivo, Bieber revivió fragmentos de éxitos de sus inicios, como «Baby» o «Favorite Girl», e incluso proyectó el video en el que interpreta un cover de «With You», de Chris Brown, que subió a la plataforma cuando tenía 13 años y que lo catapultó a la fama.
Bieber cerró su actuación estelar con invitados especiales como Dijon, Tems, Wizkid y Mk.gee.
Su febril base de fans, conocidos como los Believers, se conglomeró muchas horas antes de su presentación, pero comenzó a ser notoria su presencia durante la actuación de The Strokes, la banda anterior al show del canadiense.
Los Strokes y Nine Inch Noize
Los miembros de esa banda estadounidense de rock independiente, que fue cabeza de cartel en 2011, hicieron comentarios sarcásticos a lo largo de la noche sobre actuar antes que la estrella de pop.
«Quiero darles las gracias por haber cumplido nuestro sueño de toda la vida de ser teloneros de Justin Bieber», dijo irónicamente el bajista de The Strokes, Nikolai Fraiture, al público.
Al otro lado del Empire Polo Club que alberga el evento, Nine Inch Noize, la alianza entre el legendario dúo de rock industrial estadounidense Nine Inch Nails (NIN) y el productor alemán Alexander Ridha, irrumpió con una puesta en escena visceral.
La combinación de ritmos electrónicos pesados, visuales violentos en colores rojos, blanco y negro, y una coreografía caótica sobre una rampa gris ofreció una experiencia inmersiva y disruptiva.
El cantante de 20 años, nominado como mejor artista nuevo en los últimos Grammy, subió además al escenario a Billy Corgan para cantar ‘1979’. El vocalista de The Smashing Pumpkins también había estado el año pasado en el festival como artista invitado durante la presentación de My Chemical Romance.
España, Brasil y Colombia toman los escenarios
Entre las propuestas en español, destacó el cantante español Rusowsky, quien animó el escenario Sonora con un show a poca luz, su característica peluca y lentes oscuros, y temas como ‘malibU’, ‘Johnny Glamour’ o ‘mwah :3’.
Por su parte, los colombianos de Morat hicieron lo propio en una experiencia con la que esperan «abrir camino para las bandas y para el pop rock en español», dijo a EFE Simón Vargas Morales, bajista de la agrupación.
«Debutar en Coachella es uno de esos momentos que siempre imaginamos, pero que se siente completamente distinto cuando finalmente pasa», añadió.
Asimismo, la cantante brasileña Luísa Sonza ofreció un explosivo concierto en el que contó con la argentina Emilia Mernes como invitada especial para cantar «Bunda».
Bajo amenaza de vientos
Algunos problemas técnicos volvieron a surgir durante esta segunda jornada, especialmente por los fuertes vientos que azotaban en gran parte del Valle de Coachella, donde se lleva a cabo este festival.
El viernes por la noche ya se había cancelado el show del DJ italiano Anyma por dicha situación, y este sábado hubo retrasos importantes, como en el espectáculo de David Byrne, que comenzó alrededor de 20 minutos después de lo agendado.
El festival cerrará la jornada del primer fin de semana el domingo, con Karol G como artista principal, la primera latina en encabezar el evento, además de actuaciones como las de Iggy Pop y el dúo español Mëstiza.
NAM/Agencias
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