sábado 6 de junio de 2026

¡ENTÉRESE AQUÍ! 10 tendencias claves que marcarán la economía venezolana en 2020

Más allá de la tendencia estacionaria que ha tenido la economía del país con un marcado incremento del consumo debido a la circulación espontánea y desordenada de dólares en una liquidez inducida por factores paralelos a la economía formal y oficial de Venezuela. Esa liquidez asciende a los 2.500 millones de dólares que se mueven en el país en efectivo y fondos electrónicos en cuentas corrientes estadounidense, pero esa masa monetaria no es producto de las actividades de captación del Estado venezolano, sino de fuentes ilícitas de flujos de capital.

Y aunque el gobierno de Nicolás Maduro dio inicio a un proceso forzado de relajación de sus controles y estrictas reglas estatistas sobre la economía nacional, las distorsiones  persistirán y el actual desorden que existe en la reducida macroeconomía del país seguirá profundizándose.

El 2020 será el séptimo año de contracción económica de Venezuela, que acumula una caída de -62% de su producto interno bruto, es decir, el país ha perdido más de la mitad de su capacidad de generación de riqueza, lo cual ha contraído el empleo, la producción interna y los salarios en términos reales, aunado al factor de la agresiva hiperinflación.

No obstante, el próximo año traerá muchas novedades que no serán precisamente del todo positivas. Según el economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, las 10 tendencias que marcarán la economía venezolana en 2020 son las siguientes:

1. Es probable que Venezuela abandone la hiperinflación, aunque seguiremos siendo la economía con la inflación más alta del mundo.

2. El sector petrolero venezolano será un negocio manejado por privados, el papel de Pdvsa cada vez será menos relevante.

3. El grado de dolarización de las transacciones será superior al 60 % en promedio en las zonas urbanas.

4. El negocio bancario sufrirá una transformación, se enfocará en los servicios, especialmente en el manejo del efectivo en divisas.

5. Tendremos ajustes en los servicios, especialmente en telecomunicaciones, y aparecerán nuevos actores.

6. En ciudades como Caracas y Lecherías, el mercado de alquileres tendrá una leve recuperación.

7. El sector comercial experimentará una leve recuperación, impulsado por nuevos nichos de consumo y las importaciones.

8. El costo de vida en dólares subirá en forma moderada, a un ritmo menor que lo experimentado en 2018 y 2019.

9. El mercado de valores venezolano seguirá siendo una opción a considerar frente a la inflación y la devaluación.

10. Traspaso de activos desde el sector público a actores privados, pero en condiciones pocos transparentes.

La hiperinflación podría reducirse y entrar en un nivel de desaceleración debido a contracción de la emisión de dinero en gasto público por la fuerte presión que hace la liquidez en dólares en restringir la circulación de bolívares, lo cual obliga al Gobierno y al BCV a cobrar impuestos y hacer transacciones internas entre ellos usando el dólar por encima de los gastos operativos de presupuestos en moneda nacional.

Por otro lado, ante el colapso en la producción de petróleo de PDVSA (670.000 barriles diarios) debido a la falta de inversión, las sanciones de Estados Unidos y la administración deficitaria del Gobierno en su gestión de la estatal, lo lleva a contratar la participación y litigios de transnacionales petroleras privadas con el objetivo de redinamizar, reactivar y explotar los yacimientos del país, tomando en cuenta que los inventarios actuales de crudo no cubren la demanda interna.

La dolarización será el factor que seguirá condicionando el sistema de vida en Venezuela, así como también aumentará la brecha social en detrimento del grueso de la población (80%) que no tiene acceso a dólares y busca sobrevivir con ingresos devaluados en bolívares. El nivel de transaccionalidad en dólares podría llegar al 80%, lo cual podría marcar el inicio de un proceso paulatino de desmonetización y extinción definitiva del bolívar.

En el caso del sistema bancario, su liquidez en bolívares se verá cada vez más reducida y el dólar jugará un papel preponderante y casi absoluto en los flujos de capital que se mueven entre los bancos privados en materia de préstamos interbancarios, dividendos, inversiones y demás instrumentos financieros.

Por los demás factores, el mercado inmobiliario, el sector comercial y el mercado bursátil tendrán un repunte en sus productos internos brutos debido a la burbuja financiera del dólar como fenómeno en crecimiento y que cada vez acumula una mayor masa monetaria pero solo en un sector cada vez más concentrado y focalizado de la población, como especie de una nueva economía paralela al margen del caos de la economía real en crisis y depresión.

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Ricardo Serrano