Es claro que el enamoramiento no perdura toda la vida, es solo la etapa inicial para verdaderamente comprometerse con la otra persona. La vida te pone pruebas y traer hijos al mundo, sin duda, es una de las más fuertes. Se trata de un proyecto para siempre, no hay marcha atrás, sigan o no juntos. Pero, ¿por qué razón las parejas se separan cuando tienen un hijo?
La llegada de un hijo no es solo lo bonito que se siente ir a las tiendas y elegir un montón ropa, elegir el color del cuarto, las sábanas, las cortinas, imaginarlo en los brazos. Sí, es bonito, pero al final se trata de un ser humano dependiente, que viene a revolucionar tu rutina de golpe.

Los hijos son demandantes, requieren cuidados, educación y tiempo. Ser primerizos no es fácil, ni siquiera te das cuenta y tu hijo se vuelve prioridad. Te olvidas de ti, de tu pareja y de lo que te gustaba. Porque ahora son tres. El matrimonio pasa a convertirse en familia.
En realidad no solo la mujer experimenta un cambio brusco, los especialistas explican que estas son las principales razones por las que ocurre la distancia entre los dos:
LOS PAGOS
¿Un hijo? Probablemente será la inversión más cara que hagas en tu vida, el juego de exprimir tu bolsillo para comprar sus pañales, toallitas, desodorantes, ropa, apenas empieza. Ahora los gastos se tienen que adecuar y al principio no será fácil.
Cuando menos pienses las cuentas saldrán mal, porque el hijo no perdona, se enferma de forma inesperada y las discusiones comenzarán.
DEPRESIÓN POSPARTO
La ansiedad y la tristeza se vuelven los mejores acompañantes de la nueva madre. La depresión posparto es un trastorno real y evita que ella realice sus actividades de manera habitual. Los cambios emocionales y físicos provocan irritabilidad y sensibilidad, por ello pueden tomar cualquier desacuerdo como algo personal y empiezan a alejar a la pareja.
SE PIERDE LA INTIMIDAD
La mamá está cansada, pendiente del bebé, irritada, está enfrentando todo los cambios en su cuerpo, tiene miedo y se siente insegura. ¿Y el papá? Se siente rezagado, ya no es la atención completa para él, quizás quiere saciar sus ganas por las noches, pero a la madre no le apetece.
El ambiente se vuelve tóxico, pero en realidad ninguno de los habla, cada uno tiene su prueba pero no la comparten.
LA COMUNICACIÓN
¿De qué se trata la buena comunicación? La clave está en poder compartir distintas opiniones, con el fin de llegar a un acuerdo. Se trata de escuchar todo lo que el otro quiere decir, sin ser egocéntricos y respetando su forma de pensar. Cuando el diálogo se pierde, la convivencia se vuelve un calvario.
NAM/Agencias/Pasante Emily Martín
