domingo 7 de junio de 2026

¡EN LA TRANQUILIDAD DE SU HOGAR Y JUNTO A LOS SUYOS! Don Luis Aparicio celebra feliz sus 92 años || El más grande beisbolista que ha parido Venezuela || Fotos

En compañía de su familia, sus adoradas mascotas, la tranquilidad y comodidad de su hogar en Barquisimeto, estado Lara, así está celebrando este miércoles 29 de abril de 2026 sus 92 años de gloriosa existencia, Don Luis Ernesto Aparicio Montiel, el más grande beisbolista que ha parido Venezuela.

El paso de los años no es en vano. La movilidad, la lucidez, la vitalidad no son las mismas. Son 92 años, una edad a la cual no llegan muchos. El cuerpo va obedeciendo menos, el cansancio es mayor, la capacidad de comprensión se nubla un poco, los recuerdos van y vienen, la motricidad se hace compleja, la memoria falla de vez en cuando, los dolores de rodilla, de cintura, en las manos, espalda, son parte de lo que ahora debe afrontar en esta nueva etapa del juego, pero con la satisfacción de seguir siendo el primero, el dos veces número uno y de seguir siendo ‘el más grande entre los grandes’.

Y tal vez a algunos les haga ruido considerar a Don Luis ‘Little Louie’ como el más grande beisbolista que ha parido Venezuela, principalmente los de las generaciones más recientes que no lo vieron jugar ni conocen mucho sobre su historia sobre cómo se hizo excelso y por esa razón, como un homenaje en vida a nuestro único venezolano miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, traemos esta breve remembranza para detallar las razones para ese calificativo de ‘el más grande’, para que quienes no lo entiendan lo comprendan.

Para muchos, será Miguel Cabrera o José Altuve, porque son los referentes actuales, quienes, sin lugar a dudas, hasta el momento están abriéndose paso para acompañar a Don Luis en ese sitial donde tanto cuesta llegar, principalmente a los peloteros latinos. Pero, sin Don Luis, ningún otro beisbolista venezolano pudiera sumarle al país otra gloria semejante. Don Luis fue el primero, el que abrió esa puerta de primero y seguirá siendo el primero por siempre y para siempre.

¡Por esto es el más grande!

A diferencia de muchos peloteros, sin desmeritar sus logros y sus objetivos, Aparicio siempre tuvo claro que el béisbol no era un mero juego aun cuando no había nada que a él lo divirtiera más. Para Aparicio, desde el mismo momento en el cual él supo que sería pelotero profesional, desde ese día asumió al béisbol como ‘su trabajo’ que es lo más sagrado que puede tener un hombre. Así le enseñó su papá y así lo manejó toda su vida. Traía ya en su crianza esa enseñanza de responsabilidad y disciplina que no se adquiere sino en el hogar.

Con esa permisa: “el béisbol es mi trabajo” Aparicio se tomó sumamente en serio que tenía que ser el mejor en lo que hacía para poder proteger y prolongar su trabajo que sería y de hecho lo fue, la fuente de ingreso con la cual él agradecería a su padre por formarlo y a su madre por respaldarlo.

De poco hablar, de poco reír, hombre recio, serio, poco tocón, poco abrazón, de pocos gestos. Hombre circunspecto, pero con inmenso don de gente y con un gran legado: su intachable conducta y su inmejorable éxito en “su trabajo” el béisbol.

«Nunca seré segundo de nadie, eso me lo juré a mi mismo y se lo juré a papá, quien, cuando yo tomé la decisión de dejar el colegio por jugar pelota, éste me dijo exactamente: ‘Si vas a ser jugador profesional, nunca seas el segundo de nadie, tienes que ser el mejor…’ Esa premisa se me clavó en el alma y con ella asumí mi compromiso como beisbolista profesional y nunca fui ni seré segundo de nadie…».

Chicago White Sox shortstop Luis Aparicio stands in Yankee Stadium during a 1959 game against New York. Chicago won the game in 11 innings, 4-3.

Cuando el día 29 de abril de 1934, nace Aparicio Montiel, su padre no pudo disfrutar de ese único momento. Fue tres meses después, cuando arribó desde Santo Domingo, República Dominicana, donde prestaba servicios como pelotero importado, que conoció a su vástago, al mayor de sus hijos, Luis Ernesto.

Cada 11 de noviembre se celebra el Día del Gran Don Luis Aparicio, único Venezolano en el Salón de la Fama de Cooperstown de Grandes Ligas - Noticias Barquisimeto

Ahí se sentó el primer ejemplo que recibió Aparicio Montiel, justo con su nacimiento. Su padre estaba trabajando y no dejó de cumplir con su trabajo, ni siquiera para ver nacer a su hijo. Eso lo recibió Aparicio Montiel al momento de nacer. Ejemplos con testimonios, con hechos más que palabras.

Así se inicia ‘el más grande’

En 1939, nuestro Hall de la Fama fue mascota del “Gavilanes” novena exitosa de la Liga Occidental que protagonizaba una encarnizada rivalidad con el “Pastora”.

Sin saber que sus excelsas manos serían su principal herramienta humana con la cual desarrollaría una triunfante carrera, a Aparicio le gustó de entrada fue el fútbol y fue el primer deporte que  de niño él practicó.

“Lo primero que jugué fue fútbol” le dijo a Augusto Cárdenas, periodista que escribió “Mi Historia” la hermosa autobiografía de Luis Aparicio Montiel, un libro exquisito con la vida y obra de este gran venezolano.

“Papá jugaba fútbol, yo vivía cerca de La Ciega y él siempre me llevaba de la mano hasta que un día me dieron una patada y dije: ‘esto no es para mí’ y no lo fue”.

Algo recordó Rafael Romero, primo de Aparicio Montiel: “Luis era rapidísimo y cuando se escapaba con el balón, le daban sus parados, por eso se llevó varios golpes”.

De los pies a las manos

As an unidentified Cleveland Indians baseball player slides beneath him, Luis Aparicio, of the Chicago White Sox, throws the ball during a game, Chicago, Illinois, 1968. (Photo by Transcendental Graphics/Getty Images)

Una vez claro de que su pasión era el béisbol, siguió ese camino y fue un 18 de noviembre -por obra de la causalidad- que debutó cuando su padre, Luis «El Grande» simbólicamente le entregó su guante en medio de la multitud que presenciaba el choque entre Pastora vs Gavilanes en el mítico Estadio Olímpico de Maracaibo «Alejandro Borges» en lo que significó el punto de partida de la carrera prolija de este excelso.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Pero, Aparicio lo recuerda bien: «Eso no iba a ser el 18, porque ese juego estaba pautado era para el 17, pero el 17 cayó un aguacero y pospusieron el juego para el 18 (…) Papá lo que me dio a mí fue el bate, no fue el guante, yo debuté fue bateando, porque nosotros éramos visitantes», aclarando así que lo del guante -que sí ocurrió- fue un acto simbólico, porque la primera herencia que recibió Aparicio Jr fue el bate.

El día en que la Chinita bendijo a Luis Aparicio - Blog Banesco

Sus manos, eran la otra gran herramienta humana con la que Luis contaba para desarrollar su inmejorable carrera, pero en el béisbol.

«Al béisbol hay que respetarlo»

El verdadero "Día de Luis Aparicio"

Precisamente, asumido ya como ‘su trabajo’, Little Louie respetó profundamente el béisbol y ese respeto se traducía en puntialidad, constancia, disciplina, inteligencia, estudio y conducta intachable dentro y fuera del terreno y eso bastó para que ese talento innato que atesoraba aflorara con las más asombrosas jugadas en las paradas cortas.

BOSTON, MA – JUNE 3: Carl Yastrzemski #8 of the Boston Red Sox steals second base as Luis Aparico #11 of the Chicago White Sox takes the throw as umpire Jim Odom moves into position for the call on June 3, 1969 at Fenway Park in Boston, Massachusetts. (Photo by B Bennett/Getty Images)

Nadie estudiaba mejor al lanzador del equipo contrario y a tu propio lanzador que Don Luis y era de los muy pocos que desarrolló la habilidad casi que de adivinar qué lanzaría el pitcher o hacia dónde lanzaría el pitcher si había corredor en base.

(Original Caption) New York: Luis Aparacio (left) and Nellie Fox, infielders with 1959 Chicago White Sox.

Aparicio estudió, uno por uno a todos sus oponentes a la ofensiva para él saberse ubicar a la defensa en el lugar exacto por donde en promedio más podía batear ese contendor. Aparicio sabía con solo ver la posición del hombro, del brazo, de las manos y del cuerpo del lanzador, si este se iba a virar a primera o si iba a lanzar al home, detalles como esos tan minuciosos, Aparicio los dominó a la perfección. Habría que ver si de casualidad Omar Vizquel apenas lo secundó o si tal vez lo superó en una suerte de milagro.

American baseball player Jim Rivera in conversation with Venezuelan baseball player Luis Aparicio, who holds a baseball bat, in the Chicago White Sox dugout, United States, circa 1957. (Photo by Requena/FPG/Archive Photos/Getty Images)

Manos prolijas, velocidad pura, alcance único y fue quien devolvió y le puso su sello particular al robo de bases como jugada de nivel en la ofensiva dentro del béisbol.

Manos, piernas, inteligencia y picardía caribe en el juego. Disciplina, constancia, seriedad y rectitud, son los valores sobre los cuales Aparicio Montiel se forjó y lo que le valió su merecido espacio en la galería de Cooperstown, por esas razones, entre otras, es para muchos ‘el más grande entre los grandes’.

En Grandes Ligas

Chicago White Sox infielder Luis Aparicio, is captured just as he is about to throw the baseball on the ground for fielding practice.

Fue firmado por los Medias Blancas de Chicago, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. Debutó en 1956 con el club de la ciudad de los vientos, hasta ser cambiado en 1963 a los Orioles de Baltimore, equipo en el que participó por cuatro temporadas y donde conquistó su anillo de Serie Mundial, al quedar el Baltimore campeón.

1956-Luis Aparicio, Chicago White Sox, in a fielding pose.

En 1968 regresa a las Medias Blancas por dos zafras más hasta que en 1971 es transferido a los Medias Rojas de Boston donde completó sus 18 temporadas ininterrumpidas en Grandes Ligas.

(Original Caption) Detroit, Michigan: Starting American League short stop Luis Aparicio signs autographs before the start of the All-Star game. Undated photograph.

Durante ese espacio, participó en 2.599 juegos, en 10.230 veces al bate, conectó 2.677 inatrapables, anotó 1.335 carreras –varias de ellas logradas tras robarse las almohadillas- conectó 394 dobles, 92 triples, 83 cuadrangulares e impulsó 791carreras. Recibió 736 bases por bolas, se ponchó 742 veces, robó 506 bases –de las cifras más altas en la historia del béisbol- y dejó un average vitalicio de .262.

(Original Caption) Manager Marty Marion (right) of the Chicago White Sox puts rookie shortstop Luis Aparicio through his paces at second base as the team opens spring training camp February 20th. A native Venezuelan, Aparicio was brought up from Memphis as a replacement for Chico Carrasquel, who was sold to the Cleveland Indians.

Participó en ocho Juegos de Estrellas y jugó dos Series Mundiales.

En Venezuela

Aparicio fue un ídolo desde que se supo su calidad. Pero, una vez desaparecida la Liga Occidental y con ella sus eternos “Gavilanes” Aparicio destacó con Tiburones de La Guaria, principalmente, aunque jugó una temporada con Leones del Caracas, Águilas del Zulia y Cardenales de Lara.

23 de diciembre de 1974: Luis Aparicio disputa su último juego como profesional en la LVBP. Batea sencillo remolcador de la carrera del triunfo de Cardenales de Lara (5-4) sobre Águilas del      1967 LUIS APARICIO SALÓN DE LA FAMA CON LA CAMISETA DE LOS TIBURONES DE LA GUAIRA, PIEZA CLAVE EN LOS 2 PRIMEROS TÍTULOS DE LOS ESCUALOS 1964-65 Y 1965-66, AL VENCER AL

En total fueron 13 temporadas las que jugó en Venezuela; la de su debut, en 1953 con el Gavilanes, la temporada 54-55 con los Leones del Caracas, luego seis años corridos con los Tiburones de La Guaira, dos años con Águilas del Zulia, dos más con el Cardenales de Lara y cerró su última campaña con las Águilas.

¿Habrá otro jugador capaz de desatar una protesta así por sus aficionados?

Esta anécdota, es muy difícil que en alguna otra parte del mundo se cuente y eso hay que sumar a la lista de elementos que hacen de este inmortal del béisbol ‘grande entre grandes’ que una legión de aficionados de las Águilas del Zulia, ejerciera una sonora protesta con pancartas y consignas en pleno estadio de béisbol clamando por la presencia de su ídolo con su equipo, eso no se ve dos veces.

Aparicio venía ‘matando la liga’ con los Tiburones como se dice en el argot beisbolero, pero, resulta que en la temporada 1969-1970, nace en Maracaibo el equipo Águilas del Zulia y lógicamente, los propietarios rapáces pugnaban por Aparicio, porque, además, era un clamor de los aficionados gavilaneros que de inmediato sembraron a Águilas en su corazón.

Luis Aparicio ‘El Grande’ fue el primero de los Aparicio -padre e hijo- en llegar a dirigir esa campaña de debut a las Águilas del Zulia, mientras Aparicio Jr y las propias Águilas buscaban el modo de convencer a Padrón Panza de dejarlo ir a las filas occidentales. La tarea no fue fácil tomando en cuenta lo que tuvo que hacer Padrón para hacerse del estelar campocorto y lo que el estelar campocorto significaba para Tiburones.

La protesta surtió efecto

Aparicio rememora en su libro: «Una vez estaba de civil, mirando un juego entre Águilas y Tiburones desde las tribunas del recién inaugurado estadio Universitario de Maracaibo (El Luis Aparicio ‘El Grande’) y de repente veo a varios fanáticos portando unos carteles y protestando. Exigían que yo me uniformara con las Águilas. Aquello fue impresionante y yo tuve que bajar a decirles que eso no dependía de mí: ‘¡Qué más quiero yo que jugar aquí!’ les dije, pero eso no depende de mí, Padrón (Panza) estaba haciendo lo que era correcto para su equipo».

Sin embargo, aquello quedó grabado, no solo en la prensa, sino en la historia. Los aficionados de Águilas del Zulia, que eran los mismos aficionados gavilaneros y uno que otro pastoreño, ejercieron presión para que al final, el 27 de octubre de ese mismo año, Tiburones de La Guaira se resignara a dejar ir a Aparicio Jr.

Entonces La Guaira cambia a Aparicio Jr. junto con Olinto Rojas al Zulia y el Zulia le entregó a cambio a La Guaira a Roberto Romero y un jugador incógnito que terminó siendo Oswaldo Blanco. Al día siguiente, Luisito Aparicio se colocó el uniforme de Águilas del Zulia y dirigió al club alado a un triunfo 4-1 sobre los Cardenales de Lara.

La exaltación

En aquellos días de 1984, la globalización que hoy tenemos, la tecnología virtual y las aplicaciones que dan a conocer los hechos en tiempo real, no existía, por tanto, la noticia de la consagración del ‘inmortal’ no se conoció de inmediato.

Pero, escuchar a Luis (Aparicio Montiel) contarlo es algo que para los pelos. Era el 11 de enero de 1984 cuando, en horas de la noche, en la casa de los Aparicio Llorente (Sonia Llorente, esposa de Luis Aparicio Montiel) esperaban con ansias las noticias sobre los exaltados a Cooperstown.

“Cuando escuchamos su nombre en Venezolana de Televisión, pegamos gritos y nos pusimos a llorar” contó Sonia a Arturo Cárdenas.

Hace 40 años Luis Aparicio fue nominado al Salón de Fama de las Grandes Ligas – Deportes Digital

Pero, fueron sus familiares los primeros en enterarse de la hazaña conquistada, porque resulta que Luis, aún no lo sabía y la forma como lo supo fue aún más conmovedora.

VENEZUELA LO CELEBRA CON ÉL EN VIDA! Se cumplen 41 años de la exaltación al Salón de la Fama de Luis Aparicio Montiel || ¡Sigue siendo el Rey! || Fotos+Video - Noticia al Minuto

Así lo narra Augusto Cárdenas en el libro de Aparicio: “Entonces comentarista de Radio Caracas Televisión, Aparicio viajaba por la autopista Regional del Centro, junto con su compañero de comentarios en el staff de RCTV, el periodista Carlitos González tras cumplir con la transmisión del juego entre Tiburones de La Guaira y Navegantes del Magallanes, en el estadio José Bernardo Pérez de Valencia”.

Aparicio, Luis | Baseball Hall of Fame

“Iba ansioso por la oscura autopista escuchando por radio el juego que se ventilaba en el estadio Universitario de Caracas entre los Tigres de Aragua y los Leones del Caracas, ahí fue que se enteró Luis de lo que ya toda Venezuela celebraba”.

El propio Aparicio se lo describió a Augusto Cárdenas: “De repente dejan de narrar el juego, pararon toda vaina y de pronto se escucha una música de fanfarria para dar la noticia. El narrador del Circuito Radiofónico de los Leones del Caracas, Delio Amado León, tomó la palabra y lo dijo: ‘Venezuela entera, ya tenemos un miembro en el Salón de la Fama’ al tiempo que los excitados aficionados, en el fragor del emocionante extraininng en el que se debatían sus conjuntos, entonaron a todo pulmón el Himno Nacional y un sonoro aplauso se dejó escuchar en el estadio capitalino”.

Abrumado, tratando de digerir la noticia más importante de su carrera, quedó en silencio, hasta que le soltó a su compañero, Carlitos González, quien iba al volante: “Ya tenéis un amigo en el Hall de la Fama”.

Y completa Aparicio en un recuerdo que jamás olvidará: “Llegamos a la parada de la Encrucijada y eso fue un escándalo”. Fue su primer contacto con la realidad, felicitaciones y vítores iban y venían. Los abrazos no paraban, las solicitudes de autógrafos se desbordaron.

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Casualmente, coinciden en esa parada con el equipo Tiburones de La Guaira, cuyo autobús estaba aparcado en el lugar. El mánager de los escualos, el dominicano Oswaldo Virgil, le dirigió unas emotivas palabras de felicitación en un improvisado auditorio que rompió con una sonora ovación de reconocimiento.Luis, quedó abrumado, guapeando para evitar irse en llanto: “Yo no me esperaba algo así, porque hasta los mesoneros y todos se levantaron a aplaudir”.

Lo vivido esa madrugada a las 12.00 de la media noche –relata Cárdenas en el libro- era apenas el abreboca de lo que estaba por venir.

Al otro día, al entrar al estadio Universitario de Caracas a cumplir con sus compromisos televisivos con la Liga, recibió una de las más grandes ovaciones de toda su vida, tal como lo cuenta el propio Aparicio: “Muchacho, cuando entré al estadio, eso sí fue emocionante…”.

Hoy, 29 de abril de 2026, han transcurrido 92 años desde que este notable zuliano vino al mundo para enorgullecernos, para no ser el segundo de nadie, para cumplir con ese precepto y hacerlo bien, con disciplina, compromiso, constancia, responsabilidad y respeto, NAM trae al recuerdo estas anécdotas muy particulares e inolvidables en la vida de un venezolano que integra la lista de los más notables en la historia toda de este país.

Ya han transcurrido cinco años desde que esta publicación de uno de sus nietos, desde Estados Unidos, le cantaba a su abuelito junto con papá su cumpleaños, pero resulta tan tierna y tan conmovedora que vale la pena repasarla una y mil veces aun cuando ya este nieto de Don Luis es un muchacho grande.

 

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Deseándole a Don Luis toda la buena vibra que le imprime su núcleo familiar y sus íntimas amistades –cómo le gusta a él estar- y que la salud lo acompañe siempre para seguirlo teniendo vivo y disfrutar de su presencia que enorgullece a todo un país por cuyas venas corre sangre beisbolera. Feliz Cumpleaños, Don Luis Aparicio Jr.

NAM/Ernesto Ríos Blanco/Medios/Redes/Libro: Mi Historia/Augusto Cárdenas

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