La Justicia de la India sentenció este viernes al desacreditado pero aún poderoso líder de una secta religiosa con unos 60 millones de seguidores en todo el mundo.
Se trata de Gurmeet Ram Rahim Singh, quien se cree un mensajero de Dios, maneja el grupo Dera Sacha Sauda y ya cumple una condena de 20 años de prisión por violación.
Le dispararon frente a su casa luego de que en su diario publicara una carta anónima que exponía los abusos sexuales de Singh en la lujosa sede central de la secta.
Cantante, actor y director de cine, tiene debilidad por las motos y las joyas. Para muchos indios es una figura caricaturesca; para millones es el representante de dios en la tierra.
Cuando Singh fue sentenciado por violación, en 2017, sus seguidores iniciaron manifestaciones violentas que costaron la vida de 40 personas.
Para evitar que escenas similares se repitieran esta vez, la audiencia de este viernes se hizo mediante video: Singh estaba en su celda, en el estado de Haryana, mientras policías patrullaban los alrededores de la corte especial en la ciudad de Panchkula.
Desde el 2015 Singh tiene otro juicio por castrar a 400 de sus seguidores con la idea de «acercarlos más a Dios».
