Después de 1830, Maracaibo inició su vida teatral. En Maracaibo se construyeron escenarios improvisados, especie de corrales, para grupos aficionados, y desde 1841 se discutió la necesidad de construir un teatro, que fue inaugurado el 24 de julio de 1883.
El dramaturgo zuliano Manuel Antonio Marín es el primer autor de una historia del teatro, el teatro del Zulia, en la que da cuenta de más de 50 obras y de una intensa y diversificada actividad escénica. Hacia 1852 Maracaibo tuvo lo que podría llamarse su primer teatro, inaugurado con Lázaro o el Pastor de Florencia de Bouchardy y representado por una Sociedad Dramática de Aficionados, nombre genérico con el que en varias ciudades eran identificados los grupos teatrales.
Mildred Luzardo Hernández, Secretaria de Cultura, felicita a todos los hacedores de las artes escénicas en todo el país, por celebrarse este 28 de junio el Día Nacional del Teatro. “A todos los actores, directores y dramaturgos, hasta vestuaristas, maquilladores, escenógrafos, técnicos y personal de apoyo, envío mis felicitaciones ya que son muchos los artistas zulianos que han entregado su vida al desarrollo de las artes escénicas, y son ellos el mejor ejemplo para la nueva generación que sueñan con una Venezuela de Paz”.
Leyenda del teatro en el Zulia
Inés Laredo, una leyenda viviente del teatro y considerada por muchos Patrimonio Cultural de Venezuela. A los 25 años de edad, Inés decidió venirse a Venezuela y recordó que su primera gran obra fue La Zapatera Prodigiosa, una adaptación de una novela del español García Lorca. Sus labores en el país comenzaron en el Liceo Udón Pérez.
Yasmina Jiménez, mujer zuliana hecha teatro, es ejemplo vivo para las nuevas generaciones que ven en el arte de la actuación una manera para transformarse como ser humano y tratar de hacer de este mundo un lugar mejor. El teatro es parte de su vida, de sus inquietudes, de su preparación que todavía hoy continúa, porque para ella no existen límites para el trabajo y aunque su fuerza física merme por el paso de los años, su fuerza espiritual la mantiene presente en las Tablas, el sitio que más ama.
Fernando José Acosta, recordado en el tiempo, vivió una época turbulenta, de sueños y esperanzas. Fue en la agrupación de títeres La Petaca, creado por Maite Pascual y Jasmina Jiménez, que comenzó en el mágico mundo del teatro.
Con “La Petaca”, Fernando permaneció hasta 1974. Y comienza, entonces, a trabajar con agrupaciones teatrales, surgidas alrededor de las actividades políticas, con las cuales se acompañó “la lucha popular”, con piezas de agitación, de intervención política en las comunidades, por parte de organizaciones de izquierda en las cuales militó. Se incorporó a uno de los colectivos culturales: El Grupo de Títeres Bahareque. Esta agrupación llevó sus obras y actividades a varios municipios del Zulia.
Durante esta fecha, son varias las ciudades del país que realizan actividades que realizan en espacios públicos abiertos y cerrados, con el fin de entretener a los ciudadanos y a su vez promover el talento de quienes ejercen esta profesión.
NV1/ Prensa Secretaría de Cultura
