El fútbol da revanchas, pero lo del Arsenal de Mikel Arteta ya es historia pura. Tras 22 años de dolorosa espera desde aquellos míticos «Invencibles» de Arsène Wenger en 2004, el norte de Londres por fin vuelve a teñirse de gloria. Los Gunners se han coronado campeones de la Premier League en una temporada que quedará grabada en los libros de oro del fútbol mundial.
Lo que comenzó como un proceso cuestionado y criticado por muchos, hoy es el proyecto más sólido de Europa. Pero, ¿cómo logró Arteta derrocar el dominio del Manchester City y resistir la presión hasta el final? Más allá de los nombres propios, el éxito del Arsenal se sostiene sobre tres pilares estadísticos y tácticos incontestables.
1. El triángulo de seguridad: Un cerrojo de nivel histórico
Se suele decir que los delanteros ganan partidos, pero las defensas ganan campeonatos. El Arsenal aplicó esta máxima al pie de la letra, consolidándose como la mejor estructura defensiva de Europa.
La regularidad del bloque posterior fue sencillamente ridícula, encajando apenas 26 goles en toda la competición (un promedio de 0.70 goles por partido). El Emirates Stadium se transformó en un fuerte inexpugnable donde los rivales solo pudieron rascar 0.58 goles por encuentro.
La gran clave de este cerrojo fue la consolidación de un triángulo de seguridad definitivo: David Raya, William Saliba y Gabriel Magalhães. Raya se consagró con el Guante de Oro tras mantener su portería a cero en 18 partidos (el 50% de los juegos disputados), apoyado en una rotación defensiva perfecta donde hombres como Timber, Calafiori o Hincapié rindieron a las mil maravillas cada vez que les tocó saltar al césped.
2. El laboratorio de la pizarra: El balón parado como arma letal
Cuando los partidos se ponían grises y las defensas rivales se encerraban atrás, el Arsenal activaba su arma secreta: la pizarra de Nicolas Jover y Mikel Arteta.
Los Gunners se convirtieron en el equipo número uno en goles de jugadas de estrategia en la Premier League, sumando un total de 23 goles por esta vía. Si restamos los penaltis, el Arsenal destrozó redes en 17 ocasiones gracias a saques de esquina o faltas laterales. Prácticamente el 30.4% de la producción goleadora del equipo nació en el laboratorio táctico, evidenciando que el juego aéreo de Gabriel o la precisión quirúrgica de Declan Rice y Bukayo Saka valen campeonatos.
3. La democratización del gol y la demolición tardía
A diferencia de otros campeones que dependen exclusivamente de un «9» de 30 goles por temporada, el Arsenal campeonó gracias a un ataque coral y solidario. La responsabilidad de inflar las redes se repartió entre toda la plantilla para suplir las bajas que el equipo sufrió en el camino.
Viktor Gyökeres lideró el barco con 14 dianas, pero estuvo perfectamente escoltado por la regularidad de Saka (7), Eze (7), Trossard (6) y las apariciones milagrosas de Kai Havertz en momentos de máxima tensión.
Además, el Arsenal demostró una preparación física y mental superior para destrozar a sus rivales en las segundas mitades. De todo su arsenal goleador, 42 goles llegaron en los segundos tiempos (divididos equitativamente con 21 tantos entre los minutos 46′-60′ y otros 21 en el dramático cuarto de hora final). Un ritmo de demolición tardía que llevó al club a promediar 2.20 goles por partido, su segundo mejor registro en los últimos 80 años de historia.
NAM
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