viernes 5 de junio de 2026

¡EL MENSAJE DE LOS LUNES! »Tu reputación también eres tú» || Laura la Rosa Colmenarez

Hay personas que dicen: “Yo hago lo que hago y no me importa lo que los demás piensen”.

Y suena muy libre, muy fuerte, muy dueño de sí. Pero también puede ser una trampa elegante para no mirar el impacto que tenemos en otros. Porque una cosa es no vivir arrodillados ante la opinión ajena, y otra muy distinta es vivir como si nuestra forma de actuar no dejará huella.

La reputación no se construye solo con lo que yo digo que soy. Se construye también con lo que otros experimentan de mí.

Puedo decir que soy confiable, pero si llego tarde, incumplo, desaparezco o prometo más de lo que sostengo, la gente no está “pensando mal de mí”; está leyendo mis actos. Y a veces eso duele, porque quisiéramos que nos juzgarán por nuestras intenciones, pero la vida suele evaluarnos por nuestras conductas.

Ahora, tampoco se trata de vivir para complacer a todo el mundo. Eso sería otra cárcel. Hay gente que, por agradar, se pierde. Dice sí cuando quiere decir no. Calla cuando necesita hablar. Se acomoda tanto a la expectativa de otros que un día se mira al espejo y no se reconoce. Y eso tampoco es coherencia; eso es abandono propio con buena educación.

La coherencia está en ese lugar difícil y valiente donde lo que yo soy, lo que digo ser, lo que hago y lo que otros reciben de mí empiezan a parecerse. No perfecto, porque nadie vive tan impecable. Pero sí parecido. Que mi imagen pública no sea un personaje tan bien vestido que mi vida privada no pueda sostener. Que lo que los demás ven de mí no sea una actuación, sino una consecuencia.

Quizás por eso es tan potente esa frase atribuida a Buda: “Ojalá pudiera verme como me ven los demás; cuánto aprendería de mí”. Porque los otros también son espejo. No siempre tienen razón, claro. A veces proyectan, exageran, juzgan desde sus heridas. Pero si muchas personas, en distintos momentos, me devuelven algo parecido, tal vez no sea persecución: tal vez sea información.

Y madurar también es eso: dejar de defender tanto la imagen y empezar a revisar la huella. Porque al final, no se trata de vivir pendiente del qué dirán, pero tampoco de vivir ciego frente a lo que provocamos.

Entre traicionarme para agradar y desentenderme del impacto.

NAM/Laura la Rosa Colmenarez

NAM/Union Radio

Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/