El miedo a hacer el «RIDÍCULO» es un sentimiento que embarga a muchas personas.
¿Por qué? Creer que solo seremos dignos de aprecio cuando acertamos, cuando atinamos.Hacer ridículo es hacer algo inadecuado o extravagante desde la mirada de otros y que genera vergüenza.
¿Cuántas cosas dejamos de disfrutar o de lograr por este miedo al ridículo? Por ejemplo, escuchar frases como: «Me gusta bailar pero me da pena», «Me gusta cantar pero no lo hago en público», «Mejor haz tú la presentación porque me da miedo». Es una forma de estar queriendo cumplir con las expectativas de otros por encima de las propias, querer ser adecuados, encajar, ser queridos solo si eres como otros esperan que seas.
Todos podemos navegar en eso que llamamos «Ridículo» , hacer algo torpe que produzca risas burlonas; frente a esto, tener amor propio, creerse digno a pesar de ello, hará la diferencia entre disfrutar, reírse de sí mismo o frustrarse por no verse perfecto.
Puede que no sepa cantar, pero me agrada hacerlo. Disfrutarlo es hacerlo a pesar de las risas aceptando que no se tiene el talento y me divierto en el proceso. Esto no es tan grave como cuando esa incapacidad de sentirse adecuado frente a otros limita el logro de lo sueños, el pasar a otro nivel, el desarrollo en las organizaciones, entender que salir adelante implica hablar en público, convencer a un cliente, tocar puertas, muchas de estas cosas que muchos evitan por «Miedo al Ridículo»
Les cuento que ayer hicimos una cuña navideña, mis amigas y yo nos reímos muchísimo en el proceso, para algunos puede ser ridículo, para nosotras, fue parte de un momento de disfrute que quisimos compartir. La alegría es una emoción impulsadora, es una emoción que promueve la celebración y es un ingrediente importante en el optimismo, así que reírse de uno mismo no solo fortalece el autoestima, sino además te ayuda a vencer algunos de los obstáculos frente a lo que quieres lograr.
¿Hay algo que has querido hacer y no lo has hecho por miedo al ridículo? Ojalá este mensaje te ayude a hacerlo y avanzar en tu lista de pendientes de cosas que quieres hacer y no has hecho.
