La vida es un tejido raro de encuentros y desencuentros.
A veces uno cree que las relaciones deberían quedarse quietas, como si las personas pudieran permanecer siempre en el mismo lugar de nuestra historia. Pero no. La vida se mueve.
Estos últimos meses los tomé para algo que a veces postergamos demasiado: estar con los míos. Viajar con mis hijos, compartir con mi esposo, detener el ritmo. Y en medio de esos caminos aparecieron también otros encuentros: amigos que un día tomaron sus rumbos, se fueron a otros países, siguieron sus propias búsquedas… y que hoy, en otra ciudad del mundo, vuelvo a abrazar.
Es curioso.
La vida separa… pero también vuelve a juntar.
A veces nos despedimos pensando que algo terminó para siempre, y luego el tiempo —que sabe más que nosotros— vuelve a cruzar las historias en otro lugar, en otro momento, con otra madurez.
Por eso los desencuentros también son parte del amor.
Porque amar no es retener. Amar también es permitir que el otro camine su camino.
Claro que despedirse duele. Siempre duele.
Pero con los años uno descubre que muchas despedidas no son rupturas, son simplemente pausas que la vida necesita para que cada quien crezca en su propio espacio.
Y cuando el destino vuelve a cruzar esos caminos, el encuentro tiene otro sabor: más profundo, más consciente, más agradecido.
Quizás por eso la vida funciona así:
nos acerca, nos separa, nos vuelve a acercar.
Como si nos recordara, una y otra vez, que las personas importantes no siempre se quedan cerca… pero tampoco se van del todo.
NAM/Laura la Rosa Colmenarez
Síguenos en nuestras redes sociales para que tengas toda la ¡INFORMACIÓN AL INSTANTE!
Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/
X:
https://noticiaalminuto.com/twitter
Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram
Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram
Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp
