jueves 4 de junio de 2026

¡EL MENSAJE DE LOS LUNES! »El perdón que me borró» || Laura la Rosa Colmenarez

Hay personas que dicen “perdón” tan rápido que ni lo piensan.
Yo las he visto. Y también lo he hecho.
Ese “perdón” que no sale del arrepentimiento, sino del miedo.
Miedo a la reacción del otro, miedo al conflicto, miedo a quedar como la mala, miedo a que el otro se moleste… o, peor aún, miedo a perder el vínculo.

Pero pedir perdón para evitar problemas no es paz: es autoabandono elegante.

Mira estos ejemplos.
Quizá te encuentres en alguno:

  • Tu pareja te habla mal, te grita, o te acusa de algo que no hiciste. Tú dices “perdón” para que se calle, para que no explote la casa, para no “armar drama”.
    Pero mientras dices “perdón”, algo dentro de ti se rompe.
  • En el trabajo, tu jefe o un colega te culpa por algo que no era tu responsabilidad. Y tú sueltas un “ay, disculpa” porque temes que te vean conflictiva, o porque ya estás cansada de discutir.
    Ese día no solo perdiste un punto: perdiste un centímetro de dignidad.
  • Un familiar te manipula emocionalmente: “es que tú siempre…”
    Y tú, por no entrar en una pelea desgastante, pides perdón.
    Pero sigues cargando una culpa que no te pertenece.
  • Con una amiga, dices “perdón” por decir que no, por poner un límite, por elegirte.
    Pero el mensaje profundo que te envías es devastador: “Mi necesidad no importa.”

El problema no es pedir perdón.
El problema es a quién le pagas la factura.

Cuando pides perdón por todo, sin haber hecho nada malo…
cuando cedes tu voz…
cuando tragas tu verdad para mantener un ambiente “tranquilo”…
lo que mantienes tranquilo es el afuera.
El adentro queda hecho un desastre.

Y lo peor es que el cuerpo y el alma lo saben:

  • sientes un nudo en el pecho,
  • te tiemblan las manos,
  • te quedas pensando dos días en lo que pudiste haber dicho,
  • te vas drenada, resentida, vacía.

Ese “perdón” no resolvió el conflicto, solo te dejó a ti en deuda contigo misma.

Pedir perdón para evitar problemas crea una paz falsa.
Un silencio incómodo.
Un clima tenso donde tú eres la única que cede, la única que sostiene, la única que paga.

La verdadera paz aparece cuando dices la frase que antes te daba miedo:
“Yo no voy a pedir perdón por algo que no hice.”
Y lo dices sin gritar, sin atacar, sin drama…
con calma y con columna.

Porque cuando te respetas, el mundo empieza —a veces lentamente— a respetarte también.

Y si alguien se molesta porque no pediste perdón injustamente…
ese no era un vínculo sano,
era un vínculo que dependía de tu autoabandono.

NAM/Laura la Rosa Colmenarez

Síguenos en nuestras redes sociales para que tengas toda la ¡INFORMACIÓN AL INSTANTE!

Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/

X:
https://noticiaalminuto.com/twitter

Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram

Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram

Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp