Hay cosas del pasado que no duelen porque existieron, sino porque seguimos cargándolas.
Situaciones que no fueron justas. Personas que hicieron lo que no debían. Momentos que nos marcaron… y que, sin darnos cuenta, se convirtieron en una especie de cruz permanente.
No es el hecho en sí lo que pesa.
Es volver a vivirlo, volver a resentirlo, volver a explicarnos desde ahí por qué hoy estamos cansados, cerrados o a la defensiva.
A veces ese dolor se vuelve un ancla.
O peor: una excusa elegante para no avanzar.
“Estoy así por lo que me hicieron”.
“Soy así por lo que viví”.
Y mientras tanto, el pasado —que ya no se puede cambiar— sigue gobernando el presente, que sí podríamos transformar.
Cerrar un año no es olvidar.
Es dejar de vivir atados a lo que ya fue.
Es aceptar que ocurrió lo que ocurrió… y decidir que no nos va a seguir marcando el paso.
Perdonar —o soltar, que a veces es lo mismo— no libera al otro.
Te libera a ti.
Te devuelve liviandad.
Te permite caminar sin arrastrar historias que ya cumplieron su ciclo.
El pasado no necesita permiso para quedarse.
Pero el futuro sí necesita una decisión:
la de soltar lo que ya no te deja avanzar.
Y quizá este cierre de año no sea para sumar propósitos… sino para dejar algo en el camino.
NAM/Laura la Rosa Colmenarez
Síguenos en nuestras redes sociales para que tengas toda la ¡INFORMACIÓN AL INSTANTE!
Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/
X:
https://noticiaalminuto.com/twitter
Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram
Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram
Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp
