A veces me gusta madrugar: hacer ejercicio temprano, escribir, trabajar en lo que me apasiona. Pero otras veces, simplemente quiero dormir y descansar. Y ahí es donde me he sentido juzgada… incluso por mí misma.
Durante años escuché frases como: “no duermas tanto, cuando mueras lo harás eternamente”. Y terminé creyendo que cerrar los ojos era un lujo, que dormir un poco más era pecado.
Hoy me reconozco distinta. Entiendo que no es debilidad querer descansar, es necesidad. A veces madrugar me llena de energía, y otras veces levantarme tarde me salva. Porque descansar sin culpa también es salud, también es dignidad.
Dormir —y disfrutar ese tiempo— no es fuga ni despilfarro. Es un acto de cuidado. Cuando posponemos el sueño por culpa o por “ganarnos” horas de eficiencia, le estamos diciendo al cuerpo y al alma que su descanso es negociable. Y no lo es.
Así que este lunes te invito a preguntarte:
¿Qué pasaría si dejaras de darle explicaciones a los demás por tu manera de descansar?
¿Qué pasaría si te dieras permiso de dormir lo que tu cuerpo pide, sin culpa, sin excusas, solo porque lo necesitas?
El cuerpo no negocia. El alma tampoco. Cuando acumulamos sueño atrasado, acumulamos también deudas con nosotros mismos: irritabilidad, poca claridad mental, apatía, desgano… hasta que un día no solo falta sueño, falta sentido.
Quizás la pregunta de este lunes no es ¿Qué me falta por hacer? sino ¿Qué me falta por soltar para poder descansar sin culpa?
NAM/Laura la Rosa Colmenarez
Síguenos en nuestras redes sociales para que tengas toda la ¡INFORMACIÓN AL INSTANTE!
Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/
X:
https://noticiaalminuto.com/twitter
Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram
Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram
Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp
