• ¡EL G4 EN CRSISIS! Una oposición debilitada irá a mesa de negociación con Maduro

    La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca supuso un apaciguamiento en el enfoque que había tenido Estados Unidos, bajo el mandato de Donald Trump, sobre Venezuela. Esta una de las razones por las que la cúpula chavista expresó estar de acuerdo con que una delegación estadounidense forme parte de los veedores en el proceso de diálogo, que aún no tiene fecha de lanzamiento.

    Una oposición debilitada ocupará un lugar en la mesa de negociación que se establecerá eventualmente con Nicolás Maduro, coinciden analistas políticos. Por eso será determinante la participación de la comunidad internacional en este nuevo acercamiento. Y los países deberán presionar para que el régimen chavista cumpla con las exigencias, en caso de que las conversaciones no deriven en otro fracaso.

    Maduro ya lo asomó en una alocución reciente: las próximas elecciones en el país son de gobernadores y alcaldes, el 21 de noviembre, convocadas con el nuevo Consejo Nacional Electoral. El oficialista no dio espacio para presumir que cederá en uno de los principales puntos que la oposición planteará en la mesa: unas presidenciales.

    Maduro también quiere que Guaidó lo reconozca como presidente.

    Oposición y chavismo: ¿dispuestos a ceder?

    Félix Seijas, director de la firma Delphos, dijo a El Nacional que el nombramiento de las autoridades del Poder Electoral dio movilidad a un período en el que parecía haber un estancamiento y un especial énfasis, por parte de la oposición, de un “todo o nada”, principalmente impulsado por el expresidente estadounidense Donald Trump, que no cumplió con los objetivos que se había planteado.

    Hay un cambio importantísimo de propuesta, de discurso por parte del G4 (Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática). Veníamos desde hace dos años planteando el todo o nada. Se maneja la posibilidad de acercarse al objetivo, pero en un tono distinto: no sentarse poniendo como única condición que Maduro esté fuera o unas presidenciales”, manifestó.

    Seijas señaló que eso era una piedra de tranca y que ahora hay un tono distinto que abre la posibilidad de que las negociaciones avancen. Añadió que un régimen que luce mucho mejor ante una oposición debilitada y que además tiene el control suficiente de las cosas, no cederá en lo que no quiere y mucho menos en entregar el poder al adversario.

    “Más importante que lo que ocurra en la mesa será lo que pasará alrededor de ella. Para eso hay que ver qué pasos se empiezan a dar concretos con el CNE; ocurrió lo de El Nacional, que afecta de manera negativa. Lo cierto es que la posibilidad de empezar a avanzar se abre, que esto se materialice o no dependen de esas cosas que sucederán alrededor de la mesa y que influirán”, expuso.

    El politólogo Pedro Urruchurtu, vicepresidente de la Red Liberal de América Latina, dijo a El Nacional que la oposición tiene la fuerza que ha ganado por el trabajo que desarrollado y por el reconocimiento internacional que ha logrado. Pero la dirigencia opositora también asumió una posición de debilidad al “prácticamente decir” que es el régimen el que manda.

    “Que tiene el poder fáctico y que además prácticamente está pidiendo que el interinato públicamente pida perdón por lo que ha hecho. Eso de por sí debilita la posición de la oposición. Y una oposición que tiene respaldo internacional, que tiene una ruta trazada en sus últimos años, tan importante, de presión, identificación y entendimiento a lo que el régimen es, como genocida y como violador de derechos humanos y como criminal, no puede ir en una posición de debilidad”, indicó.

    La oposición solo debe rehacer su juego y comenzar a trabajar en los escenarios en donde tiene las mayores fortalezas y no donde son más débiles, consideró el consultor político Jesús Seguías, presidente de la empresa de investigaciones DatinCorp, en una entrevista con El Nacional. Agregó que “todo o nada” no es posible y que hay que aprovechar todas las rendijas que surjan y dejar de alardear poderes que no existen.

    “Maduro está ante el mismo dilema y no puede seguir fanfarroneando de poderes que ya no tiene. Él ha fracasado más que la oposición. Su socialismo es inútil y no funcionará bajo los actuales parámetros. Necesitan grandes cambios. Deben rehacer su juego. Y esta es una oportunidad de oro que nadie debe dilapidar. Ambos tienen la misma necesidad. Sinergizando democráticamente podrán tener mayores éxitos”, manifestó.

    “No habrá presidenciales”

    Seijas enfatizó que no habrá elecciones presidenciales en estos momentos. Dijo que se intentará, en algún momento, activar el referendo revocatorio contra Maduro y las elecciones presidenciales en 2024, un año al que la oposición no debe llegar en las condiciones en las que se encuentra actualmente.

    “Una negociación no puede ser sentarse para adelantar unas elecciones presidenciales para este año ni para el año que viene. No puede ser de esta manera porque no hay la fuerza para obligar al gobierno. Entonces las soluciones para Venezuela tienen que ser negociadas, esto siempre ha sido así, lamentablemente se ha esquivado esa realidad y los hechos que están al frente en este momento han llevado a varios actores dentro de la oposición a darse cuenta de que ese es el camino que tienen que empezar”, dijo.

    “Y al sentarse tiene que ser de una manera realista, poner cosas alcanzables en un principio. Si Maduro no cumple seguirá enfrentando los problemas que tiene en materia económica, de caja por las diferentes sanciones. Esta es una realidad. Han sabido sobrevivir con ellas, esto no los ha hecho perder el poder, pero claro que ellos quisieran moverse de una manera mucho más cómoda. Esto no ocurriría si no están dispuestos a ceder en algunas cosas; es un juego muy delicado que llevará tiempo, y es milimétrico”, analizó.

    “La gente espera que el gobierno busque oxígeno, y eso es lo que busca. Ahora, sobre la confianza, estamos en un país de desconfiados que desean confiar, no se confía en nada porque la gente siente que lo que ha vivido son decepciones. Es decir, está buscando en qué confiar, en la medida en la que el liderazgo político demuestre unidad, que es uno de los valores más importantes para la gente, y una ruta que se plantee de manera sincera, clara, que dé resultados”, agregó.

    Pero el régimen, destacó Seijas, también está en sus niveles más bajos de reconocimiento. “No tiene mayoría, es una minoría dentro del país y difícilmente la confianza volverá hacia este sector que ya está bastante desprestigiado; y que ya hay un convencimiento de que bajo esta administración hay cosas que no sucederán: la recuperación de oportunidades, de un nivel mínimo de bienestar y por eso es que la mayoría de los venezolanos piensa que cualquier solución pasa por un cambio político o de modelo”, indicó.

    Biden: menos agresivo

    La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca supuso un apaciguamiento en el enfoque de Estados Unidos sobre Venezuela y sería esta una de las razones por las que el régimen chavista expresó su disposición a que una delegación estadounidense forme parte de los veedores en el proceso, que aún no tiene fecha de lanzamiento.

    Seijas afirmó que el expresidente estadounidense Donald Trump mantuvo la frontalidad con varios elementos que no surtieron efecto, pero que trancaron el juego político en el país hacia cualquier dirección. El gobierno de Biden, subrayó, está más alineado con la posición que han tenido los europeos: superar la crisis a través de la negociación, el acercamiento y unas elecciones con todas las garantías.

    “Trump fue un factor de perturbación que no ayudó a los venezolanos. Creó muchas expectativas falsas. Se limitó a algunas sanciones muy severas y a mucha fanfarronería de micrófonos que no asusta a gobernantes formados en la escuela de La Habana, y que además cuentan con el apoyo de dos grandes potencias: Rusia y China. Eso hacía más difícil aún, diría que imposible, la dimisión de Maduro”, observó Seguías.

    Para el presidente de DatinCorp, bajo amenazas de sanciones, Trump impidió que la oposición entendiera que la única opción que queda es negociar con Maduro un desenlace electoral a la crisis política y tratar de resolver con urgencia los grandes problemas de Venezuela.

    “Biden es partidario de las negociaciones, no para discutir a cuál país debe irse asilado Maduro sino para ir a elecciones confiables, aún con Maduro en el poder. Si la oposición hubiese renunciado a la ruta insurreccional impulsada por Trump, con toda seguridad ya habría negociado un nuevo CNE lo más equilibrado posible, y el año pasado habría acudido de manera exitosa y unida a las elecciones parlamentarias. Hoy la Asamblea Nacional estaría en manos de la oposición y no del gobierno”, manifestó Seguías.

    Más allá de las sanciones impuestas en la era Trump hacia el régimen de Maduro, indicó la politóloga Paola Molina Noguera, a lo interno no hubo avances ni se cumplieron los objetivos. Señaló que en el discurso de los demócratas hay menos tensión en el manejo de la política internacional y, en el caso de Venezuela, el gobierno de Biden apoya las mesas de diálogo y las negociaciones internas entre las partes.

    Urruchurtu añadió que el cambio en la administración de Estados Unidos ha tenido una repercusión importante. Afirmó que Trump entendió “muy bien” la naturaleza del régimen al que se enfrentaba, una posición que cambió con la llegada de Biden a la presidencia primero porque, señaló, el tema estuvo presente con el exmandatario, pero ahora ha habido una especie de repliegue  para replantearse la estrategia respecto a Venezuela.

    NAM/El Nacional

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