jueves 13 de junio de 2024

¡EL DOLOR SIGUE VIVO! A 20 años de la tragedia de Vargas #15DIC

Han pasado 20 años y el aire de La Guaira, apenas a una hora de Caracas, parece no haberlo olvidado. Revolotea la brisa y se siente el peso invisible de la peor catástrofe natural de Venezuela, que sigue en la memoria de unos habitantes que ven como la reconstrucción de su región quedó a medias tras aquel deslave.

Para muchos de los guaireños cada lluvia es un recordatorio de la tragedia de Vargas, nombre que lucía hasta este año un estado que quedó marcado por un alud que el 15 de diciembre de 1999, segó la vida de miles de personas.

La montaña bajó del mar

Fue entonces cuando, después de varios días de lluvias, el agua acumulada en las faldas del cerro El Ávila que corona Caracas, desató una furia de tierra, árboles y piedras que se llevó por delante todo lo que encontró a su paso.

Se estima que esos deslaves provocaron alrededor de 10.000 fallecidos -aunque fuentes extraoficiales ofrecen cifras mayores-, así como cuantiosas pérdidas materiales. Sin embargo, la escena que quedó en la retina de los venezolanos fue un cerro arrastrado hasta el mar.

Como consecuencia de la catástrofe el litoral se modificó en algunos tramos, debido a las toneladas de tierra y piedras que cayeron hasta la costa.

Tareas pendientes

En la zona son muchos los que consideran que las obras de recuperación no llegaron a todas las comunidades de La Guaira y la reconstrucción sigue siendo una tarea pendiente en un estado que además acoge al aeropuerto que sirve a Caracas y la mayor zona portuaria del país.

Ya no quedan vestigios del barro excepto en el subconsciente de los vecinos pero el ama de casa Rosana López, de 64 años, apunta que la reconstrucción “no la hicieron como han debido”.

Ella, habitante de toda la vida en la homónima capital del estado, cree que es necesario mejorar el alumbrado público, el servicio de agua, cloacas y el asfaltado de las vías.

“Vargas lo ha recuperado los mismos varguenses, todo el que recuperó su vivienda, el que recuperó su negocio. Fueron los mismos varguenses que tuvieron la voluntad de hacerlo”, explica a sus 73 años, Linda, que exhibe como apellido el antiguo nombre de su estado que se niega a cambiar por La Guaira.

Una herida abierta

Vegetación, rocas y sedimentos forman parte del paisaje en varios torrentes de los poblados de La Guaira, Macuto, Los Corales, Tanaguarena y Maiquetía, que alberga el aeropuerto que sirve a Caracas y que constituye la primera escena que el visitante tiene nada más aterrizar.

Todas las localidades están ubicadas en el este del estado y estuvieron entre las más afectados hace dos décadas. Los guaireños mantienen vivo un temor, el que aún producen las lluvias ante la falta de mantenimiento de los cauces. El recuerdo y el abandono mantienen la herida abierta.

Es el caso de Juárez, quien señala que hoy en día las precipitaciones son recibidas con “mucha angustia” y “mucho susto”, pues “mucha gente quedó traumada”. “Eso no se lo deseo a nadie”, sentencia López.

Sobre ella se yergue de nuevo la montaña, ese cerro que oscureció el sol durante varios días y que hoy entre amenazante y majestuoso observa de nuevo a los vecinos de La Guaira.

NAM/EFE