No solo el más esperado, sino el más comentado por el contexto. Delcy Eloína Rodríguez Gómez, tal vez hace poco más de nueve meses no pensó que el mundo fijaría sus ojos en ella durante una Asamblea General de Naciones Unidas, pero los acontecimientos la pusieron en el podio ante la orbe bajo un contexto político ‘inusual y extraordinario’ y esta vez como máxima representante de Venezuela.
Muchos analistas califican de mesurado y prolijo el discurso de Rodríguez. Desde las filas más radicales del chavismo-madurismo, llueven las críticas contra la Presidenta Interina, por cuanto, no solo expresó un discurso en el cual omitió por completo el acto de ‘invasión de un país soberano y secuestro de su presidente en ejercicio’ sino que además se reunió en privado con quien ordenó esa invasión.
Sin embargo, el contexto político y las coyunturas geopolíticas direccionan la ruta hacia un rumbo sin radicalismos viscerales -de lado y lado- y algunos analistas sostienen que Delcy dijo ‘lo que tenía que decir, lo que le correspondía decir en su condición de presidente interina y todo el escenario alrededor de su interinato. Traemos este análisis publicado por el portal de El Diario sobre una misma persona, dos cargos, dos posturas y un mismo país.
La misma Delcy, dos posturas

En su discurso de 2019, que ofreció como vicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro, mostró un rostro de esa administración muy distinto al actual. Atrás dejó la retórica subversiva y la ideología radicalmente izquierdista, viendo a Venezuela como un disidente que giraba en otro sentido al de la comunidad internacional.
Ahora, Rodríguez declaró que pone el diálogo y el entendimiento como bases de su proceso de reconstrucción (post-Maduro), y que “Venezuela está lista para caminar de la mano de quienes crean en una relación internacional respetuosa sin intromisiones ni prejuzgamientos”.
En 2019, Rodríguez ofreció “saludos bolivarianos en nombre del espíritu de nuestro comandante Hugo Chávez”, un refuerzo a la ideología política chavista y bolivariana en su discurso. Asimismo, reconoció a Nicolás Maduro como “presidente legítimo” de Venezuela, en contraste con lo que ella denominó “autoproclamación” del entonces presidente de la Asamblea Nacional de ese período, el opositor Juan Guaidó, como presidente interino en enero de ese año.
En 2019 criticó al grupo de países que reconoció al parlamentario y calificó a la oposición venezolana como “extremista”, acusándola de intentos de golpes de Estado y magnicidio con la cooperación del gobierno estadounidense.
“Vengo en nombre de la única Venezuela, de la Venezuela digna, la valiente, la que no se arrodilla ante poder imperial alguno. Traigo el saludo del presidente Nicolás Maduro Moros y del pueblo venezolano. Es un saludo bolivariano en nombre también del espíritu de nuestro comandante Hugo Chávez Frías”.
En 2026, ahora como Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez apuntó al fin de los conflictos internos entre venezolanos como parte de la transformación hacia una “nueva república”. No mencionó en ningún momento a Nicolás Maduro ni a Cilia Flores y es que no debía hacerlo si se alínea por la vía que se impuso en Venezuela tras los hechos del 03 de enero de este mismo año, no podía ni debía hacerlo.

“Durante demasiado tiempo fuimos un dividido entre trincheras donde el color de una bandera partidista pesaba más que el apellido común que todos compartimos, venezolanos y venezolanas. Esta etapa debe cerrarse para dar inicio a un nuevo tiempo político basado en la verdad, la justicia y la capacidad de mirar hacia adelante juntos y encontrar en el diálogo político respetuoso un espacio genuino para dirimir las diferencias que como venezolanos tenemos, buscando siempre un horizonte a favor del país”.
Sobre EE.UU en ambos discursos
Desde los primeros minutos de su alocución de 2019, la entonces vicepresidenta hizo fuertes críticas a los gobiernos imperialistas, adjetivo con el que los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro se referían al gobierno de Estados Unidos. Sostuvo que EE.UU no es una democracia e hizo un llamado directo a Donald Trump en el contexto de su primer mandato.

Rodríguez cuestionó en 2019 el uso de la fuerza armada y, especialmente, de los bombardeos por parte de los gobiernos de Estados Unidos desde el primer gobierno de George W. Bush, haciendo especial énfasis en la primera administración de Trump. “A los Estados Unidos le pedimos menos arrogancia y más tolerancia y coexistencia con las naciones libres del mundo”.
La entonces vicepresidenta habló de un intento de “invasión a Venezuela” por parte de EE UU; en ese momento, aseguró que la Organización de Estados Americanos (OEA) servía de instrumento para este objetivo con la aprobación del Tratado Internacional de Asistencia Recíproca (TIAR).
“Venezuela solicita se investiguen todas las infames violaciones de la Carta de las Naciones Unidas por parte de Estados Unidos, que han constituido, sin duda alguna, así lo han confesado, delitos de lesa humanidad contra Venezuela y el mundo”.

Dijo que el objetivo del gobierno de Estados Unidos era acabar con el “programa de protección social de Venezuela”, porque era una “amenaza para su modelo de supremacismo capitalista” y “monroista”. “Nada dice la mediática mundial sobre el sistema de protección social que existe en Venezuela y que abarca, sin distingo alguno, a casi 19 millones de venezolanos y venezolanas. Este modelo de inclusión, justicia y protección social ha sido determinado como un objetivo a destruir por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. Es la verdadera amenaza a su modelo de supremacismo capitalista».
Ahora, en 2026, el tono con el que Delcy Rodríguez habló sobre Estados Unidos fue completamente distinto. De hecho, agradeció públicamente al presidente Donald Trump, el mismo a quien había dedicado la mayoría de sus reclamos siete años atrás, por su cooperación en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington tras el 3 de enero.
“Hoy trabajamos seriamente para dirimir a través del diálogo las diferencias existentes, pero principalmente para abonar los caminos para el relacionamiento energético, la promoción de seguridad, la lucha común contra el crimen transnacional y la cooperación económica en beneficio de ambos pueblos y de nuestro continente”.
Sanciones
Con respecto a las sanciones económicas que pesaban sobre Venezuela en 2019, Rodríguez acusó al Departamento del Tesoro de EE UU de castigar a las naciones y “robarse descaradamente los recursos de los países”.
“Entre el año 2015 y 2019 el gobierno de Estados Unidos ha decretado más de 350 medidas coercitivas unilaterales contra la República Bolivariana de Venezuela, las cuales contemplan apropiación ilícita indebida de todos nuestros recursos y activos en el exterior, bloqueo financiero y comercial total, afectación a la salud, a la educación, a la alimentación, dirigidas principalmente a asfixiar la economía venezolana y someter a nuestro pueblo”.

La entonces vicepresidenta indicó que estas medidas tuvieron como consecuencia la “disminución de más de nueve veces el ingreso de Venezuela”. Criticó la extensión de las medidas económicas contra Cuba y Nicaragua. “Es el Departamento del Tesoro, el Pentágono económico, que militariza las relaciones internacionales y castiga a millones de personas inocentes para aplicar doctrinas de cambio de régimen y robarse descaradamente los recursos de las naciones”.
En 2026, Rodríguez mantuvo su postura de rechazo a las sanciones económicas, afirmando que “socavan las libertades económicas, financieras y retardan el desarrollo humano”. Sin embargo, prefirió profundizar en otros temas de índole económica, como cuestionar los esquemas supranacionales que rigen el comercio internacional, señalando que desincentivan la producción local, así como las políticas de descarbonización forzada adoptadas por varios países.

Aseguró que dejar de usar drásticamente el petróleo puede provocar un colapso industrial y promovió su acuerdo petrolero con Estados Unidos como una solución para garantizar la estabilidad del mercado energético en el hemisferio occidental, un concepto que antes rechazaba, prefiriendo hablar sobre el “mundo multipolar”.
Posición sobre la situación de Palestina
En 2019, Rodríguez envió un mensaje de solidaridad con Palestina, así como un firme rechazo a las políticas de Estados Unidos e Israel sobre la independencia del pueblo palestino (En ese momento no había una operación militar de Israel en Gaza).

“En el reciente periodo presidido por Donald Trump se han lanzado 44.096 bombas, llevando el récord con 121 bombas por día. Bombas que han causado sufrimiento a poblaciones enteras, a la población civil sin ningún tipo de distingo, niños, niñas, adultos mayores”.
Adicionalmente, Venezuela mostró su apoyo a naciones como Irán, China y Rusia, a las que Rodríguez denominó como “potencias en desarrollo y constructoras de un nuevo mundo multipolar”.
Para 2026, aunque no profundizó en apoyos incondicionales a ningún país en específico, Rodríguez sostuvo la política de Venezuela de apego a la paz y el diálogo para resolver conflictos. “Venezuela, que hoy sabe lo que es levantar a sus hijos de entre los escombros, extiende su solidaridad más profunda a todos los pueblos que sufren la guerra y reafirma sin ambigüedades que la paz, una paz justa, duradera, con dignidad para todas las partes, no es una aspiración ingenua, sino la única salida verdaderamente humana”, fue su única intervención al respecto.
Dos posturas, una misma persona, dos contextos con los mismos protagonistas y una geopolítica que se sigue moviendo como en un tablero de ajedrez.
NAM/Vía El Diario
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