La fibrosis quística (FQ) es una enfermedad hereditaria con una evolución cronica, para la que no hay tratamiento en el momento actual. Puede aparecer desde la más temprana infancia, afectando a los sistemas respiratorio, digestivo y reproductor.
El organismo produce un moco muy viscoso que tapona las vías respiratorias, dificultando la respiración y ocasionando graves infecciones. También bloquea los conductos del páncreas, haciendo difícil la asimilación del alimento, produciendo malnutrición y un desarrollo anormal. El análisis del sudor es la forma más sencilla de diagnosticar esta enfermedad, midiendo la cantidad de sal contenida en él. Un nivel alto indica que puede padecer fibrosis quística.
Para mantener controlada la enfermedad, las personas con FQ necesitan un cuidado permanente, con continuos tratamientos, sobre todo para las complicaciones pulmonares y digestivas, con controles periódicos en el hospital y una dedicación plena por parte de los pacientes y de su familia.
La FQ hoy día no tiene curación, pero un diagnóstico precoz puede mejorar la calidad y prolongar la esperanza de vida de las personas con FQ.
NAM/Revista Saludable
