Fabricante del primer telescopio astronómico que se utilizó con fines astronómicos, hace más de 400 años, el físico italiano Galileo Galilei pasó a la historia por postular que la Tierra era redonda y giraba alrededor del Sol.
Cursó estudios en Vallombroso, Italia y en la Universidad de Pisa, donde se inclinó por la medicina y posteriormente por la filosofía y las matemáticas, sin embargo, abandonó la institución en 1585, sin conseguir el título.
Fue expulsado de la Universidad de Pisa debido a su actitud de libre pensador, por lo que regresó a Florencia donde fue discípulo del matemático Ricci y se distinguió muy pronto con un ensayo sobre el centro de gravedad de los sólidos.
Impartió clases particulares y escribió sobre el movimiento hidrostático y natural, sin publicar nada. En 1589 ejerció como profesor de matemáticas en Pisa, donde demostró que la caída de los cuerpos no era proporcional al su peso, como decía Aristóteles.
En 1592 fue admitido en la cátedra de matemáticas de la Universidad de Padua, en la que permaneció hasta 1610. En esa época inventó un compás de cálculo para resolver problemas prácticos de la materia y descubrir las leyes de las caídas de los cuerpos.
Retomó la teoría de Nicolás Copérnico (1473-1543), que afirmaba que la Tierra giraba alrededor del Sol y en 1609 presentó un telescopio de una potencia muy parecida a los prismáticos binoculares, con el que descubrió montañas y cráteres en la Luna.
Gracias a este aparato consiguió ver que la Vía Láctea estaba compuesta por estrellas y descubrió los cuatro satélites mayores de Júpiter. Sus investigaciones quedaron impresas en su libro «El mensajero de los astros» y logró colocarse como matemático en la corte de Florencia, lo que le dio tiempo libre para investigar y escribir.
Para 1610, observó las fases de Venus, lo que contradijo la teoría que establecía que los cuerpos en el cielo eran perfectamente esféricos y que no era posible que apareciera nada nuevo.
Tres años después publicó un tratado sobre las manchas solares y anticipó la supremacía de la teoría de Copérnico, de que los planetas del Sistema Solar giraban en torno al Sol y alrededor de la Tierra.
Galileo retomó y defendió la teoría heliocéntrica del sistema solar, que proponía al Sol como astro inamovible a partir del cual se estructuraban los movimientos de los planetas a su alrededor.
La iglesia le pidió a Galileo que no defendiera la idea de que la Tierra se movía, lo que acató durante unos años en los que se dedicó a estudios sobre el mar, la caída de los cuerpos y los cometas.
Sus nuevos descubrimientos, como el de las manchas solares, añadidos a la inusitada contundencia de Galileo para refutar y ridiculizar a sus oponentes, le ganaron enemistades. La complejidad de la situación se acentuó y Galileo fue reconvenido a no defender sus ideas.
Obtuvo licencia de la iglesia para publicar el tomo «Diálogo sobre los sistemas máximos» (1632), donde su defensa del heliocentrismo estaba acompañada de vejaciones e insultos hacia sus enemigos.
La Inquisición lo acusó por «sospecha de grave herejía» y el 22 de junio de 1633 fue obligado a confesar públicamente un error que no lo era: «Yo Galileo Galilei abandono la falsa opinión de que el Sol es el centro (del Universo) y está inmóvil. Abjuro, maldigo y detesto dichos errores».
Sin embargo, se sabe que cuando se puso de pie murmuró para sus adentros: «E pur si muove» (Y sin embargo (la Tierra) se mueve (alrededor del Sol)».
Galileo Galilei fue condenado a arresto domiciliario, por lo que permaneció en Arcetri, Italia, hasta el día de su muerte, ocurrida el 8 de enero de 1642.
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