Desde 1926 cada 6 de junio Venezuela celebra el Día de la Radiodifusión. Esto se estableció durante el Gobierno del General Juan Vicente Gómez, cuando salió al aire la primera emisora venezolana denominada Ayre.
Con una escasa potencia de 100 vatios, la cual no permitía la recepción en toda la ciudad, la emisora Ayre hizo su primera transmisión en Caracas. Desde entonces la radio no ha dejado de evolucionar.
La radio no solo en Venezuela, sino en el mundo sigue siendo tan importante como lo fue desde su creación. Ha sobrevivido a la llegada de la televisión, el cine y el internet, para la cual se ha adaptado surgiendo emisoras que trasmiten exclusivamente desde la red.
La variedad de programas y estaciones que se pueden apreciar en el país demuestran que la radio sigue siendo el medio de comunicación masiva por excelencia. Hoy felicitamos a todos los trabajadores que hacen posible la radiodifusión en nuestro país.
Un poco de historia
El país vive el tercer período de la dictadura de Juan Vicente Gómez, que para 1926 ya lleva diecisiete años ostentando el poder del país. Venezuela atraviesa por una etapa de poco progreso. Sin embargo, en medio de los rigores del régimen caudillista de Gómez, la capital se deslumbra con un novedoso avance: la Radio, que nace bajo el sistema de Amplitud Modulada (AM), cuya característica principal sigue siendo alcanzar grandes distancias, especialmente, si se hace uso de la onda corta. La salida al aire de la primera emisora es todo un acontecimiento citadino, que acaparó la atención de la prensa:
“La Estación AYRE Broadcasting Central de Caracas, inaugurada anoche, fue construida por la poderosa firma americana Western y su alcance es de 2.000 millas, está movida por dos motores eléctricos y su fuerza es de doce caballos. Su altura es de 65 metros. Esta planta fue instalada en el sector del Nuevo Circo de Caracas, entre las esquinas de San Roque y La Yerbera, y está unida por medio de un grupo de cables con la casa situada en la Esquina de El Tejar, número 86, en cuyo local funciona el estudio de donde se transmiten las producciones hasta distancias que no pueden precisar…”
De esta manera el diario El Universal reseña el importante acontecer, ese que abre las puertas a la radiodifusión venezolana, el 23 de Mayo de 1926, fecha en la que Roberto Scholtz y Alfredo Moller, obtienen el permiso oficial que prácticamente les concede el monopolio de las transmisiones y el de la venta de los receptores.
Con ello se realiza el ambicioso proyecto de Roberto Scholtz, quien logra interesar al Coronel Arturo Santana, Edecán del General José Vicente Gómez, hijo del dictador e Inspector General del Ejército. Al mismo tiempo, Scholtz llama a Alfredo Moller, nativo de Curazao, y ambos conjugan esfuerzos para hacer posible este sueño en una época caracterizada por la imposibilidad de divulgar -aún con poca libertad- temas y noticias, con el peligro de que estas rocen con los intereses de la dictadura.
NAM/Agencias
