El mundo artístico se enlutó el 5 de julio de 2016, con la pérdida física del maestro Alirio Díaz, destacado guitarrista clásico y músico Venezolano.
Díaz, oriundo de Carora, residía desde hace algunos años en Roma, Italia. Precisamente allí falleció a sus 92 años.
Su entrega y amor por la música lo convirtió en un destacado artista que traspaso fronteras. Díaz dejó en alto a Venezuela en varios países del mundo.
Desde su juventud se vinculó con la música; por eso, a los 16 años de edad dejó atrás su hogar para buscar la cultura musical de Carora, mientras sus hermanos se fueron a Maracaibo con la esperanza de adentrarse en las promesas de riqueza que ofrecía el petróleo.
En 1945 ingresó a la Escuela Superior de Música “José Angel Lamas“, donde estuvo bajo la tutela de los maestros Pedro A. Ramos, Juan Bautista Plaza, Raúl Borges, Vicente Emilio Sojo y Primo Moschini.
El año de 1950 se transforma en un momento determinante de su carrera artística. En primera, recibe del Ministerio de Educación de Venezuela un premio extraordinario otorgado sólo a los más destacados virtuosos del país.
Sin embargo, no fue sino hasta mediados del siglo pasado cuando Díaz se dio a conocer con sus primeras presentaciones en locales y en emisoras de radio. Fue en la década de los 50 cuando se paseó por los ateneos de Valencia, Barquisimeto y Trujillo, obteniendo muy buenas críticas por sus interpretaciones.
Tras concluir sus estudios en Venezuela, decide viajar a Europa para realizar un posgrado. En el viejo continente, el maestro ofreció recitales de lujo en centros culturales de renombre, como el Ateneo de Madrid, la Alhambra de Granada, el Teatro Principal de Valencia, el Teatro Español y el Palacio de la Música de Barcelona.
Años después, se convertiría no solo en discípulo de uno de los referentes de la guitarra española, Andrés Segovia, sino que también llegaría a ser su asistente y su discípulo en la Academia de música Chigiana, en Siena, Italia.
NAM/Agencias
