El inventor del caucho vulcanizado nació en Connecticut el 29 de diciembre de 1800. Durante mucho tiempo investigó la manera de mejorar la calidad del caucho o hule natural, de modo que no se volviera quebradizo con el frío, y blando y pegajoso con el calor. Tras 10 años de trabajo, en 1844 inventó un nuevo método de endurecimiento de la goma por medio del azufre.
El caucho es una sustancia impermeable, elástica y resistente a la abrasión y a las corrientes eléctricas, que se obtiene del látex de numerosas plantas tropicales.
Es pegajoso, blando en caliente y duro y fácil de quebrar en frío y se oxida rápidamente, por lo que, durante la década de 1830, muchos inventores trataron de encontrar un método que aumentara su resistencia.
En 1836 Goodyear había tenido algunos éxitos al tratar la goma con óxido nítrico, pero su proyecto fracasó por la crisis económica de 1837.
En 1839 descubrió accidentalmente el proceso de vulcanización, mezclando azufre y aplicándole mucho calor a la goma para producir un productor resistente y flexible. Parece ser que se le cayeron unos fragmentos de caucho sobre los que había espolvoreado cristales de azufre y fueron a parar a la placa de una estufa encendida. Cuando examinó los fragmentos, comprobó que el caucho había perdido su pegajosidad y, a la vez, su fluidez. La materia plástica y tenaz se había convertido en material sólido: el caucho se había transformado en goma. A raíz de la polimerización (vulcanización) se obtuvieron materiales gomosos, llamados elastómeros.
Goodyear luchó durante más de cinco años antes de poder patentar su proceso en 1844. En lugar de sacar provecho de su búsqueda, que finalmente acabó con éxito, Goodyear concedió licencias para la fabricación de caucho a precios ridículamente bajos, y se retiró de la fabricación para inventar nuevos usos para sus productos.
Piratas industriales infringieron sus patentes, y debió contratar un abogado para garantizar sus derechos con éxito, si bien jamás consiguió obtener ganancias de sus descubrimientos. No pudo patentar su proceso de vulcanización en el extranjero, pues Thomas Hancock ya lo había hecho en Inglaterra.
Parece ser que en 1834 llegó a manos de Goodyear un salvavidas de goma de la Roxbury India Rubber Company y rápidamente inventó una válvula de mejora para el dispositivo. Cuando Goodyear intentó vender su diseño a Roxbury, le dijeron que el propio caucho era lo que necesitaban mejorar, no la válvula.
Aunque recibió muchos premios y medallas y fue galardonado con la Cruz de la Legión de Honor en Francia, enfermo y débil, Goodyear volvió a Estados Unidos en 1858, donde encontró sus asuntos financieros en desorden y sus patentes una vez más.
NV1/Agencias
