Con 58 años, Cabrujas murió el 21 de octubre de 1995. Un personaje polifacético reúne en sí infinidad de facetas o aptitudes. Lo complejo es sobresalir en cada una de ellas y dejar una huella para el regocijo de la humanidad.
Cabrujas desarrolló labores de dramaturgo, director de teatro, actor, cronista, escritor de telenovelas, libretista de novelas de radio, ensayista, guionista cinematográfico, moderador de programas de radio, humanista, profesor universitario y diseñador de campañas políticas. Todas estas actividades en un solo personaje nos hablan de vasta cultura, la cual en su caso se aderezaba con agudo ingenio demostrado en todas sus creaciones.
Disparó hasta la última entrada. En la página C-2 de El Nacional, un 21 de octubre de 1995, José Ignacio Cabrujas lanzó el strike que dejó ponchados a los lectores que cada sábado devoraban con fruición su prosa. Ahí se imprimió, sin saberlo, la nostálgica despedida en clave de béisbol que antecedió la noticia de su fallecimiento en Porlamar, de un ataque cardíaco.
Con 58 años, Cabrujas murió en el país al que retrató como el “mientras tanto y por si acaso”, no sin antes legar su obra como hombre de televisión, dramaturgo, director y articulista, hilvanada por una sola idea, amén de su neurosis confesa: “El tema que me importa es el fracaso”, diría en 1991 en una carta enviada a la embajada de Venezuela en Alemania.
A las revistas llegó con sus escritos para Punto en Domingo y El sádico ilustrado; mientras que los periódicos imprimieron su prosa en la columna El país según Cabrujas, que salió primero en El Diario de Caracas y luego, hasta su último ponche, en El Nacional.
Fuente: El Periodiquito
