A los 14 años su padre le consiguió trabajo de aprendiz en el taller de Andrea del Verrocchio, en donde por seis años aprendió pintura, escultura, técnicas y mecánicas de la creación artística, la instrucción que el gremio de pintores requería para ser reconocido como artista libre.
En esa época Leonardo empezó a hacer sus estudios sobre la figura humana haciendo disecciones en cadáveres. Antes de dejar el estudio colaboró con Verrocchio en El Bautismo de Cristo, según los expertos el ángel pintado por Leonardo rebasa con mucho a los protagonistas pintados por Verrocchio.
A los 30 años y ya considerado un maestro con estilo propio se mudó a Milán contratado por Ludovico Sforza –conocido como Ludovico el Moro- duque de Milán. Permaneció 17 años en los que se involucró tanto en proyectos artísticos como científicos con el propósito básico de experimentar. Sus esfuerzos estaban depositados en el estudio de la ingeniería militar donde desarrolló métodos para disparar catapultas y desviar ríos, siendo ingeniero y arquitecto en las numerosas empresas militares del duque; en esta época también inició sus estudios sobre el vuelo humano, una fascinación con la que siguió toda su vida.
Sus observaciones e invenciones quedaron registradas en alrededor de 13,000 páginas que están divididos en diez diferentes códices, que se conservan en distintos museos de Londres, Milán, Turín, París y Madrid. El códice Leicester es propiedad de Bill Gates que pagó por él 30 millones de dólares.
Las obras más importantes del periodo milanés son «Virgen de las Rocas” y «La Última Cena«, pintura mural para el refectorio del monasterio de Santa Maria delle Grazie. Este último aún puede ser visitado en el mismo monasterio.
A finales de 1499 los franceses entraron en Milán y Ludovico el Moro perdió el poder. Leonardo salió de la ciudad y después de breves estancias en Mantúa y Venecia regresó a Florencia.
Leonardo entró al servicio, como arquitecto e ingeniero militar, de Cesare Borgia, hijo del Papa Alejandro VI. Después de un año viajando por Italia con esta encomienda regresó a Florencia a pintar el gran mural La batalla de Anghiari junto a Michelangelo Buonarotti, obra que quedaría inconclusa. De esta etapa es La Gioconda o Mona Lisa, un retrato hecho por encargo que Leonardo nunca entregó y consideró su obra favorita hasta su muerte.
En 1506 dejó Florencia para ser el arquitecto y pintor de la corte de Charles d’Amboise en Milán. En esta época Leonardo pintó poco, se concentró más bien en avanzar en sus estudios del vuelo y del cuerpo humano con la idea de hacer un tratado de anatomía. El ideal de lo que él llamaba “percepción cosmológica” se manifestaba en múltiples ramas: escribía sobre matemáticas, óptica, mecánica, geología y botánica.
En 1513 Leonardo se muda a Roma acogido por Giulano de Médicis, hermano del nuevo papa León X. A la muerte de Giuliano de Medici, aceptó la invitación del rey Francisco I de Francia para trasladarse a su corte en Fontainebleu en calidad de primer pintor, ingeniero y arquitecto del reino aunque vivió en el castillo de Cloux como un miembro de la nobleza. Allí murió el 2 de mayo de 1519, a los 67 años. Fue enterrado en la iglesia de San Valentín en Amboise.
NAM/Agencias
