La desigualdad social ha sido históricamente un problema endémico en Venezuela, pero ese flagelo ha quedado evidenciado con los factores actuales que marcan la dinámica económica y social cotidiana en el país, que son producto de las distorsiones inducidas desde el Banco Central y el gobierno de Nicolás Maduro a partir de la generación de inflación y el colapso en el ingreso de divisas por concepto de producción y exportación de petróleo de PDVSA.
Los factores de la dolarización de facto, al hiperinflación, la devaluación y destrucción del bolívar, aunado al bajo poder de compra y la flexibilización del Gobierno sobre los controles de precios y la liberación de aranceles de importación, originaron la proliferación de los llamados «bodegones», que son sitios comerciales donde se expenden y venden productos terminados importados, denominados en dólares o en bolívares bajo la equivalencia de la tasa de cambio del mercado en el día.
El gobierno de Nicolás Maduro, al haber resstringido el crédito en bolívares con la hiperinflación y la aplicación del encaje en los bancos, aunado al cobro de impuestos en dólares y la inyección de créditos en dólares para personas jurídicas junto a la inyección de euros en efectivo que capta el Estado venezolano, permitieron la liberación de los aranceles y gastos de importación que deben hacer los empresarios para importar mercancía de Estados Unidos y Europa.
Esos gastos deben realizarlos en dólares o euros, pero con la liberación interna del control de precio y aranceles, aunado a la devaluación del bolívar frente al dólar, se abarataron los costos de esos negocios y comercios para importar productos extranjeros, lo cual hizo muy rentable esa actividad comercial para ese sector minorista.
Es por ello que el economista Jesús Casique, de la firma Caracas Capital Market, argumenta que esos bodegones no significan que el país haya entrado en un proceso de recuperación de la generación de riqueza, productos, bienes, servicios, empleo e inversión.
«Los bodegones no representan la recuperación económica del país. Observamos personas hurgando en la basura, ancianos en condiciones precarias. Grupo importante de venezolanos no tienen acceso a divisas», afirmó Casique en su cuenta de Twitter.
Aproximadamente solo el 20% de la población venezolana tiene acceso a dólares, y de ese grupo, solo el 10% genera y capta elevados volúmenes de rentas e ingresos en moneda estadounidense a través de distintas vías legales o ilegales. El 80% de los venezolanos maneja sus gastos y presupuestos familiares con ingresos deficitarios en bolívares devaluados por una voraz hiperinflación de 5.515% solo en 2019, según un informe de la Asamblea Nacional.
Esta situación permite inferir que el ciclo de inflación, depresión y reducción de la economía tanto en generación de riqueza y de producción de bienes y servicios se agrava en la medida que también se ve más reducido y desgastado el tejido social venezolano.
Los bodegones NO representan la recuperación económica del país.
Observamos personas hurgando en la basura, ancianos en
condiciones precarias. Grupo importante de venezolanos NO tienen
acceso a divisas.— Jesús Casique🇻🇪 (@jesuscasique1) December 10, 2019
Ricardo Serrano
