Desde tiempos inmemoriales el mundo viene globalizándose cada día más. Ningún país, por muy aislado que quiera o pretenda estar, sea por situarse en contra del sistema o por una lucha ideológica, puede estar aislado del resto y no sufrir el impacto de lo que otros realizan. Y eso nos motiva en esta entrega a analizar hasta qué punto, hoy día, está comprometida la paz y la estabilidad mundial con base en las relaciones geopolíticas y las medidas que tomen los países incidentes que dominan al planeta.
Noticia al Minuto celebra su 7timo Aniversario ofreciendo a nuestros distinguidos lectores un análisis profundo con opinión de expertos en la psiquis de quien es hoy el máximo líder de los Estados Unidos. Es menester comenzar recordando lo que nos traduce un término muy sonado, pero quizá, poco profundizado en la población: Geopolítica, lo cual es la disciplina que estudia cómo un estado u otra entidad dispone del espacio y qué impacto tiene desde un punto de vista político y a través de ella es que podremos entender a profundidad la razón que explica las relaciones entre países, los acuerdos, las confrontaciones y los enfrentamientos que se registran en el mundo en sus distintas dimensiones. Pero, aterricemos.
Este jueves, desde Ucrania y tras la polémica reunión que terminó en confrontación verbal entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo de Ucrania, Volodimir Zelensky, se lanzó una afirmación que, si se analiza a profundidad, no está tan alejada de la realidad: «Vemos que no sólo son los del eje del mal y Rusia los que están tratando de revisar el orden mundial, sino que Estados Unidos en última instancia lo está destruyendo», sentenció el embajador de Ucrania en Reino Unido, Valeri Zaluzhnyi.
La relación geopolítica

Se mide por los intereses que rodean a un país respecto de otros y sus condiciones geográficas traducidas en cantidades de recursos, posición estratégica situacional, capacidad de incidencia en los demás, nivel de aportes en lo económico, posición para ocupar espacios de preponderancia o de respaldo a una tendencia u otra. Luego vienen las condiciones socioculturales: religión, dogmas, culturas, luchas por creencias o por conflictos territoriales históricos, pretensión de territorios ricos en recursos entre muchos otros factores.
¿Qué está en riesgo en Estados Unidos?

Como alguien que se ha destacado por estudiar el declive de las democracias en el mundo, el politólogo Steven Levitsky está seguro de algo: Estados Unidos va camino a perder la suya.
Profesor de la Universidad de Harvard, Levitsky observa crecientes similitudes entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y lo que ocurrió con líderes latinoamericanos de derecha o izquierda con tendencias autoritarias.
«En varios sentidos la democracia de EE.UU., el régimen de EE.UU., empieza a parecerse mucho más que antes a muchos regímenes de América Latina», dice Levistky, que ha investigado esta región en profundidad, en una entrevista con BBC Mundo.

El investigador advierte que está en curso «el mayor asalto a las instituciones democráticas de EE.UU. en la historia moderna», y que el país puede tomar alguna lección del pasado reciente en América Latina.
Con mucha seguridad, Levitsky afirma: «Creo que EE.UU. está perdiendo su democracia, que se desliza hacia un régimen híbrido que yo caracterizaría como autoritario competitivo».
Un ataque al mundo que comienza desde adentro
El docente destaca que «Trump desató una oleada de ataques contra las instituciones del Estado, contra la ley… Es un poco como el primer asalto de una pelea de boxeo en que un boxeador sale con una ráfaga de golpes y su oponente está aturdido y grogui».

No empacha en calificar al jefe de Estado norteamericano como un populista y advierte que el ser populista no está casado con alguna tendencia ideológica: «Hay populistas de diferentes ideologías. El populismo no es cosa de izquierda o de derecha. Sigue habiendo izquierda y derecha, pero los populistas pueden aparecer en ambos lados».
¿Cuál es el peligro de Trump para el planeta?
El psiquiatra José Carlos Fuertes describe a Trump “como una figura con una personalidad dura y combativa, capaz de generar un impacto emocional severo en quienes lo rodean. Su tendencia a ver el mundo en términos dicotómicos—amigos o enemigos—refleja un pensamiento rígido y una incapacidad para aceptar críticas. Esto, sumado a su impulsividad y su escaso autocontrol, plantea interrogantes sobre su idoneidad para el cargo que ocupa”.

Asimismo, “la megalomanía es otro componente crucial de su psique, manifestándose en su creencia de que tiene el poder de cambiar la realidad a su antojo. Esta percepción distorsionada de la realidad le permite ignorar las normas sociales y políticas, lo que ha llevado a comportamientos que desafían el protocolo. Su estilo comunicativo, a menudo agresivo y provocador, no solo busca captar atención sino también manipular emociones, apelando a los miedos y prejuicios de su audiencia. Además, Trump presenta rasgos antisociales, como la falta de consideración por las consecuencias de sus acciones”.
Los 15 rasgos que lo definen
En el blog ‘Psicología y Mente’ el licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Máster en Recursos humanos y experto en comunicación empresarial y coaching, Juan Armando Corbin aborda 15 rasgos que han definido a este personaje como líder durante el brevísimo tiempo al frente del Gobierno de una de las potencias más influyentes, cuidado sino la más influyente del planeta.
- La faceta narcisista de Trump
Donald Trump presenta unos rasgos narcisistas muy marcados. Lo que caracteriza a las personas narcisistas necesitan ser admiradas y necesitan tener poder. En la personalidad de Donald Trump esta tendencia hacia el narcisismo se plasma en su ostentación de la riqueza y sus ganas de buscar admiración.
- Megalomanía trumpiana
El narcisismo está muy relacionado con otra vertiente de la personalidad de Trump: su megalomanía, la creencia de que uno mismo tiene mucha importancia sobre lo que ocurre en su entorno y que se tiene el poder y el derecho de cambiar la vida de los demás tal y como uno quiere.
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En el caso del nuevo presidente de los Estados Unidos, esta parte de su personalidad basada en ideas de grandeza se revela en la falta de humildad con la que ha tratado a sus rivales políticos, a pesar de que ellos tuviesen más experiencia en política y, por lo tanto, tuviesen mayor capacidad para crear pautas de acción políticas eficaces (independientemente de lo ético de estos planes).
- Tendencia a la manipulación
Trump está donde está porque es un gran manipulador. El magnate norteamericano ha recogido muchos votos gracias a su discurso impreciso y basado en ideas poco definidas, ideales para hacer que su significado cambie con el paso del tiempo de acuerdo a una lógica oportunista. Esta estrategia de discurso (que algunos llaman populismo), es perfecto para ganar votos de gente que históricamente se ha sentido ignorada por los políticos profesionales.
- Piensa que el mundo gira en torno a él
Las personas narcisistas piensan que el mundo gira en torno a ellos. El nuevo presidente de los Estados Unidos dice estar preocupado por los problemas de la gente, pero su falta de sensibilidad hacia minorías revela que no se preocupa demasiado por lo que es un poco diferente a él mismo.

Puede que haya momentos en sus discursos donde parece ser cálido, pero Donald Trump no deja de ser un “showman”, y muestra una imagen que puede llegar a ser perturbadora simplemente para estar allí donde se sitúan los focos de la prensa, sea cual sea el resultado.
- Es racista
Lo que realmente le causa estupor a la opinión pública es que Donald Trump sea presidente después de haber hecho declaraciones racistas. Una de sus propuestas es construir un muro que separe México de Estados Unidos, lo cual revela su manera de pensar segregadora y excluyente.

En sus discursos, no han dejado de sonar declaraciones racistas y xenófobas, no solo contra los mexicanos sino también contra la comunidad musulmana. Esto indica que Trump tiende a categorizar a las personas según unos conceptos muy rígidos que marcan cuál es la frontera entre «los suyos» y «los demás».
- Es autoritario
Las referencias hacia México han sido una constante en el discurso electoral de Trump, como ya hemos comentado. Pero Vicente Fox, ex-presidente mexicano, explicó en una entrevista que “estaba más preocupado por el autoritarismo de Trump que de los insultos y desprecios hacia México”.

De hecho, en una clara manifestación de autoritarismo, Trump expulsó de una rueda de prensa al periodista mexicano Jorge Ramos, muy crítico con su política antiinmigración. Del mismo modo, ha defendido la idea de que haría que el país vecino pagase la barrera que los separaría a lo largo de la frontera, una postura muy alejada del ánimo conciliador y negociador que se suele esperar en un presidente.
- Es prepotente y arrogante
El caso anterior demuestra su prepotencia y su arrogancia. Trump se cree superior a los demás y trata a las personas como si fuesen inferiores. En multitud de ocasiones ha tratado a la gente con desprecio no por sus ideas, sino por su «condición innata». Sus muestras de machismo son un ejemplo de ello, ya que muestran hasta qué punto cree que tiene razón sobre ellas por el simple hecho de ser un hombre.
- Es misógino

Hemos podido ver en su campaña electoral como realizaba comentarios sexistas. Se ha hablado mucho en estos últimos meses de cómo el presidente trató a Alicia Machado, la elegida Miss Mundo en 1996, de origen venezolano. Según ésta, “viví momentos muy humillantes. Es un hombre déspota, frío y calculador. Tiene muy poca consideración hacia la gente que él cree es inferior». Aunque las acusaciones de varias mujeres contra Trump no se sostengan en pruebas, hemos podido ver como el magnate ha sido «cazado» haciendo comentarios machistas.
- Menosprecia a los demás
Y claro, Trump desprecia a los que considera que son inferiores. Se cree único y critica constantemente, así quiere demostrar que es poderoso y que es mejor que los demás. Este es otro de los rasgos característicos de las personas narcisistas: su facilidad de encasillar a los demás en roles de sumisión.
- Necesita ser admirado

Algo que caracteriza también a las personas narcisistas es su constante necesidad de admiración. En el caso de Trump, esto se revela en varias de sus apariciones públicas en las que busca captar el protagonismo con un lenguaje no verbal expansivo e incluso fuera de lugar, e incluso tweets suyos en los que habla de manera gratuita acerca de sus logros. Siempre quiere que los demás admiren. Esto le hace sentir especial y único.
- Carece de empatía
Las personas empáticas saben ponerse en la piel de los demás y comprenden sus emociones y sus necesidades. Solo hace falta escuchar el discurso de Trump durante 10 minutos para darse cuenta de que no es precisamente una persona empática. De hecho, basa sus ideas en prejuicios y estereotipos, por eso ataca de la manera que ataca a distintos colectivos y minorías.
- Es extravertido

Trump es claramente una persona extravertida, disfruta cuando está rodeado de otras personas y le gusta expresarse en eventos públicos. Para el psicólogo Dan P. McAdams, Trump presenta dos rasgos de personalidad muy marcados. Extraversión alta y baja amabilidad, y por tanto, tiende a ser insensible, grosero, arrogante y carente de empatía.
- Siente ansias de poder
Trump, como ya se ha dicho, tiene ansias de grandeza. Pero no solo esto, sino que tiene ansias de poder. Ser presidente de Estados Unidos significa tener el mundo prácticamente bajo tu control, al marcar la agenda de la geopolítica y ser capaz de desestabilizar otros países (algo que, por cierto, han hecho buena parte de sus antecesores en el cargo de la presidencia). La imprevisibilidad de Donald Trump tiene en vilo a la población mundial.
- Es intolerante

Las personas intolerantes están llenas de prejuicios, discriminan, no escuchan, son autoritarias, etc. Todas estas características las presenta Donald Trump, que ya ha manifestado, en muchas ocasiones, lo que tiene pensado hacer con buena parte de los inmigrantes.
- Es agresivo
Trump es una persona agresiva y en alguna ocasión se le ha visto atacando a muchas personas. De hecho, las personas intolerantes ven a las demás personas como amenazas. No aceptan la crítica y cuando la reciben suelen actuar de forma hostil. Al ser discriminatorios y fanáticos de sus ideas, suelen ser agresivos ante otros individuos o grupos. En realidad, le hemos visto emplear más bien un discurso frentista y agresivo de «ellos contra nosotros».

Por otro lado, esta actitud agresiva encaja con su discurso político, basado en «comerciar» con la fuerza militar de los Estados Unidos y no ofrecer protección gratis, de modo que quede claro que el uso de la fuerza es algo que solo responde a los intereses del país… que quedan expresados a través de su propia voluntad como presidente.
- Es fanático
Trump es fanático de sus ideas, por eso las defiende con una pasión exagerada y a veces desmedida. Este fanatismo es caldo de caldo de cultivo para el conflicto entre grupos pero también entre personas, que pueden experimentar un efecto contagio del esencialismo de Trump. De hecho, justo después de su triunfo se registraron en Estados Unidos episodios de enfrentamiento racial.

La idea de que el inglés es el idioma de los Estados Unidos, por ejemplo, ha sido expresada por él mismo y ha calado en parte del electorado, a pesar de que los EEUU no tienen idioma oficial.
¿Usted qué piensa?
¿Todo este análisis profundo, enumerando 15 rasgos que lo definen, según el psicólogo Juan Armando Corbin, se corresponde con lo que ha dicho y hecho hasta este instante Donald Trump al frente de la presidencia de Estados Unidos? ¿Algunos de estos rasgos expuestos aquí por el experto están equivocados?

Trump tiene sus seguidores y si se analiza con cabeza fría, muchos planteamientos del presidente norteamericano son bastante razonables y ciertos, lo malo está es en la forma como él aborda cada situación, cómo la expone y cuáles son las acciones que decide tomar en torno a ellos (sus planteamientos) sin medir consecuencias de lo que dice y hace, todo lo cual, en algún momento pudiera convertírsele en un búmeran que desencadenaría una desestabilización mundial de escalas inimaginables y volvemos al punto de partida; la geopolítica no es cosa para gente reaccionaria.
NAM/Equipo de Política
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