El calentamiento causado por la actividad humana agravó el calor y amplió las sequías extremas en Venezuela durante la década 2015-2024, según un estudio publicado en la revista científica Weather and Climate Extremes. La investigación comparó el clima de esos años con una simulación de cómo habría sido sin el calentamiento global y encontró que el país habría soportado condiciones menos severas.
El trabajo, publicado el 24 de septiembre, permite mirar hacia atrás y distinguir el efecto del calentamiento del que producen fenómenos naturales como El Niño. Para Venezuela, sus resultados muestran más noches excepcionalmente cálidas, más días de calor acompañado de humedad y una mayor superficie afectada por sequía extrema en los episodios más difíciles de la década.
Los investigadores Dalena León-FonFay, Reyko Schachtschneider, Linda van Garderen y Frauke Feser utilizaron un modelo climático para recrear el período 2015-2024. Después simularon cómo habría sido esa misma década con las condiciones de temperatura y gases de efecto invernadero del período preindustrial de 1850 a 1920, manteniendo la circulación atmosférica de los años estudiados. La comparación permite estimar cuánto agravó el calentamiento humano el calor y la sequía.
No se trata de afirmar que cada día caluroso o cada sequía fueron causados únicamente por el cambio climático. La investigación muestra que el calentamiento hizo más severas unas condiciones en las que también intervienen las variaciones naturales del tiempo. El Niño sigue teniendo un papel destacado, especialmente en los episodios de sequía.


En Venezuela, una de las diferencias más claras aparece durante la noche. Las simulaciones con el clima de la década analizada muestran una presencia de noches cálidas mucho mayor que la que habría existido sin el calentamiento humano. El país forma parte del grupo del norte de Sudamérica donde el calor nocturno tiene especial importancia.
Para identificar esas noches, los científicos compararon las temperaturas mínimas con los valores habituales de 1985-2014. Buscaron noches que superaran los límites de calor propios de cada zona.
La falta de alivio nocturno importa porque el organismo necesita recuperarse del calor soportado durante el día. Si la temperatura permanece elevada después de la puesta del sol, esa recuperación se dificulta. El estudio no calcula muertes ni hospitalizaciones en Venezuela, pero señala una exposición relevante para la salud.
También destaca la combinación de calor y humedad. Cuando el aire está muy húmedo, el sudor se evapora con dificultad y el cuerpo pierde eficacia para enfriarse. Para evaluar ese problema, los investigadores emplearon una medida que reúne temperatura y humedad y contaron los días que superaron un umbral de 26 °C. Ese valor no equivale a la lectura de un termómetro común.
En la simulación del clima de 2015-2024, Venezuela presenta días que superan ese umbral en todos los meses. En la comparación sin calentamiento humano, el indicador nacional no registra esos días. La diferencia respalda la conclusión de que el calentamiento contribuyó a esa exposición al calor húmedo. Se trata de un resultado del modelo a escala del país, no de un conteo de estaciones meteorológicas en cada localidad.
La sequía ofrece otra evidencia
La gráfica dedicada a Venezuela muestra episodios de mayor superficie afectada en 2016 y 2024 bajo las condiciones climáticas de la década. Al recrear esos mismos años sin calentamiento humano, las áreas con sequía extrema son mucho menores. El resultado indica que el calentamiento amplificó el problema, aunque no fue su única causa.

Para medir la sequía, el estudio consideró tanto el agua recibida por las lluvias como la que puede perderse hacia la atmósfera. Por eso, su análisis no reduce el problema a que llueva menos: una temperatura más alta también aumenta la demanda de agua del ambiente. El índice utilizado evalúa el balance de los doce meses anteriores y no mide directamente el nivel de los embalses o los cortes del suministro.
Los autores advierten que el método empleado para estimar la evaporación podría exagerar la magnitud del efecto del calentamiento sobre las sequías. Además, los datos nacionales no describen por igual todas las regiones venezolanas. Estas limitaciones aconsejan cautela con las cifras, pero no borran la diferencia que encuentra el estudio entre el clima de la década y el que habría existido sin calentamiento humano.
La conclusión para Venezuela es que el calentamiento ya contribuyó a agravar los extremos del clima estudiados. Las variaciones naturales ayudan a explicar cuándo aparecen los episodios más difíciles; el aumento de la temperatura añade una presión que se refleja en el calor nocturno, el calor húmedo y la sequía.
NAM/Agencias
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