sábado 6 de junio de 2026

¡DROGAS, SEXO Y ASESINATOS! Se acabó la fiesta en los templos budistas de Tailandia

Jets privados y bolsos de Louis Vuitton. Casi un millón de pastillas de anfetaminas. Millones de dólares esfumados y fotos pornográficas en ordenadores y móviles. No son las locuras, o los crímenes, de una banda de narcos o de traficantes de personas. Son solo algunos de los turbios asuntos de decenas de monjes budistas tailandeses que han salido a la luz en apenas unos años y que han escandalizado a buena parte de la sociedad del país.

Pero la Junta militar tailandesa, que se hizo con el poder en un golpe de Estado en 2014, ha decidido que la fiesta en los templos se ha terminado. Desde principios de año ha comenzado a revisar las cuentas de monasterios y abades y ha metido en la cárcel a varios de ellos por malversación de fondos, entre otros cargos. Hasta Alemania tuvieron que irse para arrestar al último de ellos, quien había huido del país después de que su templo fuera acusado de desviar el dinero que tanto Gobierno como fieles les daban. Las autoridades no pudieron, sin embargo, extraditarlo ya que el religioso pidió asilo político en el país germano.

El budismo impone toda una serie de duras reglas a los monjes, más conocidas como la “vinaya”, que habrían sido enunciadas por el propio Buda en vida y que se pueden resumir en el principal precepto que formuló el profeta: el sufrimiento del hombre es provocado por el deseo, por lo que hay que erradicar todo vicio. El vicio, sin embargo, se entiende de forma estricta e incluye no sólo las relaciones sexuales o matar a otros, sino también destrozar la naturaleza, tocar dinero o poseer cualquier cosa que vaya más allá de túnicas, el bol para recibir comida y algunas cosas más básicas para la supervivencia.

Sin embargo, en Tailandia, el budismo se ha adaptado bien a la lógica capitalista, y como ya ocurriera con el cristianismo durante la Edad Media, se sostiene fundamentalmente a través de prebendas por las que los creyentes dan dinero a templos y monjes para ‘hacer méritos’ o, dicho de otra manera, comprar la versión budista del perdón, el buen karma. “Los tailandeses y los budistas en general son muy flexibles. Se adaptan a todo”, asegura Gothom Arya, profesor del Instituto para el Estudio de los Derechos Humanos y la Paz de la Universidad de Mahidol.

Sólo así se entiende que en un país en el que la religión más extendida -un 93% de los tailandeses se declaran budistas- llama a la meditación y a una vida sin placeres, industrias como la del sexo o la del turismo de fiesta hayan proliferado. “Los tailandeses no están contentos con los monjes. Ellos supuestamente deben ser el modelo”, asegura Banjob Bannaruji, experto en Budismo y presidente del Comité para Promover el Budismo como Religión de Estado, un grupo radical que promueve la supremacía del Budismo en el país. “Si no cambian, va a haber una crisis en el Budismo”, continúa.

“Hay riesgo de una invasión islámica”

Según Banjob, sin un monacato modélico el Budismo en Tailandia morirá a mano de musulmanes procedentes de países vecinos como Myanmar, un país de mayoría también budista donde los musulmanes rohingya han huido de la persecución orquestrada por el ejército con el beneplácito del gobierno. “El país está en riesgo de una invasión islámica. […] La moral tiene que guiar a la nación”, asegura.

Su organización, sin embargo, ya ha conseguido que la última Constitución, redactada por los militares y aprobada en referendum en agosto de 2016, contemple una protección especial al Budismo, inédita en las Cartas Magnas anteriores. Así, el nuevo texto asegura que el Estado debe “promocionar y apoyar la educación y diseminación de los principios del dharma (enseñanzas budistas) del Budismo Teravada […] y debe tener medidas y mecanismos para prevenir que el budismo se vea perjudicado de ninguna manera”. “El budismo se puso esta vez claramente a un nivel superior que el de otras religiones”, escribe el periodista francés Arnaud Dubus en su reciente libro ‘Budismo y Política en Tailandia’.

Una peligrosa estrategia para ganar elecciones

En el sur de Tailandia, una zona de mayoría musulmana donde un conflicto independentista se ha cobrado cerca de 7000 vidas desde 2004, las escuelas siempre han sido motivo de tensión. Sin embargo, el uso del velo era normalmente respetado. Hasta el mes pasado, cuando un colegio prohibió a sus alumnas llevar el velo bajo el pretexto de que estaba en el terreno de un templo budista. Aunque la escuela terminó cediendo, capítulos similares han dado alas a teorías sobre una creciente islamofobia en el país como las que se han vivido recientemente en otros países budistas como Myanmar o Sri Lanka. “Hay una fricción entre budista y musulmanes”, asegura Gothom Arya.

El Confidencial