El mundo de la música está de luto tras la muerte de Chester Bennington, vocalista principal de la agrupación Linkin Park y figura prominente en el mundo del ‘rock’ durante la década del 2000.
A las 9:00 de la mañana de este jueves policías hallaron su cuerpo sin vida. El cantante decidió ahorcarse a la edad de 41 años en una residencia privada en la ciudad de Palos Verdes Estates (California, EE.UU.), dejando atrás a su esposa y a sus 6 hijos, fruto de sus dos matrimonios.
Sin embargo, por el momento muchos son los interrogantes y pocas las respuestas que rodean este trágico suceso.
«Plenas y locas violaciones»
La vida de Bennington fue problemática desde temprana edad. Nacido y criado en Phoenix (Arizona), comenzó a consumir marihuana a la edad de 11 años -cuando sus padres se divorciaron- lo que pronto evolucionó al consumo asiduo de cocaína, metanfetamina y otras drogas más duras.
Además, fue objeto de abusos sexuales cuando tenía tan solo 7 años por un hombre mayor que él. «Al recordar los abusos que sufrí cuando era muy pequeño (…) me estremezco», confesó el cantante en una entrevista con ‘Kerrang!’ en el 2008.
«Fue de un delicado y curioso ‘¿Qué hace esta cosa?’ a plenas y locas violaciones. Fui golpeado y obligado a hacer cosas que no quería hacer. Destruyó la confianza en mí mismo», contó el cantante, quien guardó silencio por seis años por miedo a que pensaran que «era gay» o que «estaba mintiendo».
Muchas veces se quedaba solo en casa. Su padre tenía su custodia, pero se veía obligado a trabajar largas horas como detective de policía. «Fue un tiempo terrible. Odiaba a todos en mi familia: me sentía abandonado por mi madre, mi padre no estaba muy emocionalmente estable en ese entonces y no había nadie a quien pudiera acudir. Al menos así es como mi mente joven se sintió», recuerda.
«Dios mío, no es de extrañar que me haya convertido en un drogadicto. No es de extrañar que estuviera completamente loco por un tiempo», confesó en el 2011 a ‘The Guardian’.
Las agresiones sexuales llegaron a su fin cuando la estrella cumplió 13 años. Nunca reveló públicamente el nombre de su asaltante.
Drogas y alcohol
A lo largo de su vida, el artista se ha sincerado en multitud de ocasiones acerca de las batallas internas con las que lidiaba.
El principal letrista de la banda, utilizó sus adicciones como inspiración. En una entrevista en el 2009 con ‘Noisecreep’, Bennington reveló que la canción ‘Crawling’ describe el «sentir que no tenía control sobre mí mismo en términos de drogas y alcohol». Por irónico que parezca, ganó fama y fortuna a costa de sus demonios: «Ese sentimiento de poder escribir sobre ello, cantar sobre ello… esas palabras vendieron millones de álbumes, gané un Grammy, hice mucho dinero», decía.
Pero en ocasiones la adicción se le fue de las manos. «Tomaba 11 dosis de ácido al día. Tomé tanto ácido que me sorprende aún ser capaz de hablar. Fumaba montones de ‘crack’, consumía un poco de metanfetamina y me dedicaba a sentarme allí y ‘freakear’. Entonces fumaba opio para bajar. Pesaba menos de 50 kilos, mi madre me dijo que parecía que acaba de salir de Auschwitz», relató el cantante.
Sin embargo, Bennington trabajó duro en su lucha personal por mantenerse sobrio. «En el 2006 tuve que elegir entre dejar de beber o morir. Hice un poco de asesoría con los chicos (de la banda) y se abrieron y me dijeron lo que sentían. No tenía idea de que me había convertido en una verdadera pesadilla», recuerda el artista. «No es guay ser un alcohólico. No es guay ir a beber y ser un idiota. Lo guay es ser parte de la recuperación», dijo.


