En la mañana de este sábado, 6 de septiembre, un inesperado suceso afectó a la Catedral Nuestra Señora del Carmen de Maturín, cuando los fuertes vientos derribaron uno de los vitrales que adornan el altar mayor. El incidente ocurrió mientras se celebraba una misa, lo que generó momentos de alarma entre los presentes.
El párroco Samael Gamboa confirmó que, afortunadamente, no se registraron personas heridas. A pesar del susto, la rápida actuación de los feligreses y el clero permitió que se mantuviera la calma.
Inmediatamente después del desplome, funcionarios de los cuerpos de rescate y prevención se presentaron en el templo. Su trabajo se centrará en asegurar y acondicionar el área afectada para garantizar la seguridad de los visitantes, permitiendo así que las celebraciones y actividades programadas para los próximos días puedan continuar sin interrupciones.
Este incidente ha registrado la vulnerabilidad de las estructuras históricas ante fenómenos naturales, pero la ausencia de hëridøs ha sido motivo de alivio para la comunidad.

