sábado 6 de junio de 2026

¡DEMOS LA BIENVENIDA AL ÚLTIMO MES DEL AÑO! ¿Sabes por qué se llama diciembre y cuál es la magia alrededor de él?

Lo llaman el mes más hermoso del año, hay algo alrededor de él que parece ser diferente al resto de los meses del año. Es el mes en el que la Iglesia Católica y otras organizaciones religiosas celebran la Natividad o la Navidad que no es otra cosa que el nacimiento del Niño Dios, o Hijo del Hombre, Jesús de Nazaret. Además, la mayoría del planeta celebra, el 31 de este mes el fin de un año y el comienzo de Año Nuevo. Son diversas las manifestaciones de celebración en torno a la Navidad y al Año Nuevo en todo el mundo.

En los últimos días del mes de diciembre la gente se reúne para celebrar y pasar momentos mágicos. Todos vivimos este mes al máximo, pero muy pocos saben realmente de dónde viene su nombre. Para descubrir sus orígenes es necesario dar un paso atrás, volviendo a la antigua Roma del siglo I a.C.

En este período la ciudad estuvo gobernada por Julio César y los años transcurrieron junto con las campañas militares. De hecho, con la llegada de la primavera, más concretamente en marzo, los generales romanos abandonaron Roma dispuestos a conquistar nuevos lugares.

Por lo tanto, el mes de marzo se consideró el primer mes del año. Contando los meses que separan marzo de diciembre, es posible observar que son exactamente diez. De ahí el nombre de diciembre, que viene de «decem» y que significa diez, es decir,el décimo mes del calendario, según los romanos.

Un nombre que ha quedado en la historia manteniéndose hasta nuestros días. Al igual que el mes de diciembre, también se puede observarel mismo juego de palabras para los meses de septiembre, octubre y noviembre. Estos, de hecho, resultaron ser el séptimo, octavo y noveno mes del año romano.

Además, se supone que los meses de julio y agosto siguieron el mismo patrón lógico que los siguientes. Esto, sin embargo, antes de que Julio César y Augusto quisieran dedicarse un mes. Por lo tanto, los nombres de julio y agosto, estos también se mantuvieron a lo largo de los años y todavía los conocemos hoy como tal.

Una explicación más profunda que incluye a todos los meses

Es así como el calendario inicial incluía seis meses de 30 días y cuatro de 31 días. Los cuatro primeros meses recibían nombres de dioses como Juno (junio); los seis últimos se numeraban consecutivamente en latín, dando lugar a nombres de meses como septiembre (el séptimo mes, llamado así por la palabra latina para siete, septem). Cuando la cosecha terminaba, también lo hacía el calendario; los meses de invierno simplemente no tenían nombre.

El calendario lunar de Roma

Sin embargo, el calendario de 10 meses no duró mucho. En el siglo VII a.C., alrededor del reinado del segundo rey de Roma, Numa Pompilio, el calendario recibió una revisión lunar. La revisión consistió en añadir 50 días y tomar prestado un día de cada uno de los 10 meses existentes para crear dos nuevos meses de invierno de 28 días de duración: Ianuarius (en honor al dios Jano) y Februarius (en honor a la Februa, una fiesta romana de purificación).

El nuevo calendario era de todo menos perfecto. Como los romanos creían que los números impares eran auspiciosos, intentaron dividir el año en meses impares; la única excepción era febrero, que se encontraba al final del año y se consideraba de mala suerte. Había otro problema: El calendario se basaba en la luna, no en el sol. Como el ciclo de la luna es de 29,5 días, el calendario se desajustaba regularmente con las estaciones que debía marcar.

En un intento por aclarar la confusión, los romanos observaron un mes extra, llamado Mercedonius, cada dos o tres años. Pero no se aplicó de forma coherente, y varios gobernantes aumentaron la confusión al cambiar el nombre de los meses.

«La situación empeoró porque el calendario no era un documento público», escribe el historiador Robert A. Hatch. «Estaba custodiado por los sacerdotes, cuyo trabajo consistía en hacerlo funcionar y determinar las fechas de las fiestas religiosas, los festivales y los días en los que se podía y no se podía hacer negocios».

El nacimiento del calendario juliano

Finalmente, en el año 45 a.C., Juliio César exigió una versión reformada que se conoció como calendario juliano. Fue diseñado por Sosígenes de Alejandría, un astrónomo y matemático que propuso un calendario de 365 días con un año bisiesto cada cuatro años. Aunque había sobrestimado la duración del año en unos 11 minutos, el calendario estaba ahora mayormente sincronizado con el sol.

El nuevo calendario de César tenía otra innovación: un nuevo año que comenzaba el 1 de enero, el día en que sus cónsules -un par de hombres que constituían el poder ejecutivo de la república- tomaban posesión de sus cargos. Pero aunque el calendario juliano se mantuvo durante siglos, la fecha de su año nuevo no siempre fue respetada por sus adoptantes. En su lugar, los cristianos celebraban el año nuevo en varios días festivos.

Aparte de algunos ajustes realizados por otros gobernantes romanos, el calendario juliano permaneció prácticamente igual hasta 1582, cuando el papa Gregorio XIII ajustó el calendario para reflejar con mayor precisión la cantidad de tiempo que tarda la Tierra en girar alrededor del sol. El antiguo calendario tenía 365,25 días; el nuevo calendario tiene 365,2425 días. El nuevo calendario también desplazó las fechas, que se habían desviado unas dos semanas, para sincronizarlas con los cambios estacionales.

Sólo con la reforma gregoriana de 1582, el 1 de enero se mantuvo realmente como el comienzo del nuevo año, para muchos. Pero, no todo el mundo se adaptó al nuevo calendario gregoriano, por lo que la Navidad cae en enero para los miembros de las iglesias ortodoxas orientales.

Aunque el mundo moderno se sincroniza principalmente con el calendario gregoriano, hay otros calendarios que han perdurado. Como resultado, hay diferentes culturas que reconocen diferentes fechas como el comienzo del nuevo año, y tienen festivales, rituales y fiestas, como Nowruz persa que se celebra en Irán coincidiendo con el equinoccio de primavera, el Rosh Hashanah judío o el Año Nuevo chino, para celebrarlo.

¿Cuál es la magia alrededor de diciembre?

Brindis y mas brindis alrededor de las mesas, por la salud y todo aquello que nos dé alegrías y cariño, con la familia, los amigos, compañeros. Adornos multicolores en torno a una tradición donde predominan el verde y el rojo, los colores tradicionalmente navideños y toda la  puesta en escena de aquello que mágicamente une a las familias y amigos en torno al compartir las fiestas del nacimiento del hijo de Dios. Todo eso, indudablemente que genera en las personas un estado psicológico y sentimental único que no se experimenta en ninguno de los restantes once meses del año.

Nos gusta saborear diciembre a pesar de ser un mes frío, donde da comienzo el duro invierno y sus días son cortos de luz, provocándonos esa sensación de nostalgia y recogimiento que apetece sentarse junto al fuego, y tertuliar sobre historias presentes o pasadas. Diciembre, en todo el mundo tiene su magia particular. En cada país de la tierra hay formas de sentir aquello que no tiene mucha explicación lógica o científica sino más bien, parte de lo que significa los procesos cósmicos y astrológicos que se experimentan en esta época del año y que marcan eso que llamamos magia.

NAM/OkDiario/NatGEO

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