A diferencia de otros deportes, el fútbol no entiende de procesos. Es del día a día. Una prueba de esta constante negativa la pudimos apreciar en menos de una semana. Donde Guardiola pasó de genio a fracasado. Como siempre…
Sábado 31 de marzo, el Manchester City derrotaba 3-1 en Goodison Park al Everton con goles de Leroy Sané, Gabriel Jesús, Raheem Sterling. El juego, más allá que es necesario verlo para apreciar la paliza que significó, puede analizarse desde las estadísticas:
El Manchester City disparó 18 veces, ocho de ellos a puerta, con un 82% de posesión de la pelota con un 93% de acierto en los pases. 905 pases correctos de 976. UNA VERDADERA LOCURA.
Más allá de eso, la victoria dejó en Match Point al conjunto ciudadano en la Premier League, que de ganar el fin de semana al Manchester United en casa se coronaría campeón levanto el título en la cara de su enemigo de ciudad. UN SUEÑO PARA DIHCA INSTITUCIÓN.
Después del partido, los medios de comunicación y el twittero general solo afirmaba lo maravilloso del juego del EQUIPO DE GUARDIOLA y, que junto al FC Barcelona, es el mejor equipo del mundo.
Miércoles 4 de abril, en la misma ciudad pero en la sección roja, el Liverpool de Jürgeen Klopp goleó, con una gran actuación en la primera mitad, 3-0 al Manchester City en la ida de los Cuartos de final de la UEFA Champions League, dejándolo al borde de la eliminación.
Después de eso, la cabeza de Guardiola, según estos mismos medios de comunicación y el twitteros, pende de un hilo. “Volvió a fracasar”. “No puede ganar la Champions sin Messi”. “Este es el verdadero City”. Y todo se proliferaba hasta el final. Un mundo simplista que solo ve el resultado.
El partido de ayer, más allá de que Guardiola no le encontrará la vuelta en la primera mitad luego de un planteamiento inicial errado, lo ganó un gran Liverpool que ejecutó el partido perfecto en Anfield Road. En el fútbol juegan dos equipos que intentan, mediante planteamientos e ideas, superar a su rival. No es un baile de una sola persona o un solo de guitarra. Siempre hay una contraparte. El partido lo ganó Klopp con un gran Salah, Mané, Henderson y Firmino.
El que no es perfecto es un fracasado
El fútbol, para los vulgares resultadistas, es una disciplina que necesita emitir una primicia diaria basada en que el que gana lo sabe todo y el que pierde es un inútil. Desechando todo lo previo y simplificando todo a que los que pierden trabajan mal o simplemente no lo hacen.
El entrenador nacido en Sampedor siempre ha sido enjuiciado por lo que transmite. No solo a nivel de fútbol sino a nivel político e idealista. En un mundo tan juzgón, el que piensa diferente debe ser perfecto para no ser un fracasado. Los extremos puros.
Guardiola, quien ganó en España, Alemania e Inglaterra de manera contundente, no ha logrado triunfar a nivel continental fuera de Cataluña por su propia obsesión de ser perfecto y de cuidar cada detalle. El mismo se exige más que los que escriben acostados en su casa con una pizza a su lado.
Post partido contra el Liverpool, Pep afirmó que va a intentar convencer a los jugadores que pueden pasar la eliminatoria. “Tenemos 90 minutos más en nuestro estadio. Creo mucho en mi equipo”. No dejará de competir y eso es lo que deja abierta la eliminatoria. Nunca se puede descartar a un equipo de él.
Javier Parra peña
NAM
