Pocas veces un conjunto es tan dependiente de un hombre como lo es Portugal de Cristiano Ronaldo. Sus movimientos con y sin pelota con los faros que iluminan el camino de los dirigidos por Fernando Santos, que son la definición idónea del pragmatismo. Pese a alinear un equipo de buen pie a los lusitanos no se les caía una idea.
En una primera parte, donde predomino el miedo de los rusos al priorizar el repliegue a un planteamiento ofensivo de Portugal, Cristiano Ronaldo se dio un festín en el área acompañado de Bernardo Silva, que le entregó mucho mayor panorama que Nani y Quaresma por las bandas. Portugal controló la pelota más no el partido ante un Rusia que se olvidó de todo lo planteado contra Nueva Zelanda y no detecto que sus rivales sufren a la hora de recuperar la pelota, como se evidenció contra México en el primer partido de la Copa Confederaciones
Con solo ocho minutos en el reloj del árbitro, Cristiano anotó de cabeza ante muchos errores defensivos de los rusos el único tanto del partido.
En la segunda mitad, la entrada de Poloz por Kombarov sacó a relucir a la mejor Rusia con un referencia de área más natural y con mayores libertades para Smolov para asociarse y salir del área pero sin encontrar camino ante dos líneas de cuatro que plantaban los portugueses enfrente de Ruí Patricio. La escasa capacidad de generación de jugadas de peligro de los rusos les hizo imposible encontrar el empate. Portugal, que al igual que Rusia, se olvidó de todo lo bueno que mostró en la primera mitad y decidió proteger el resultado muy cerca de su guardamenta. Sin ideas y contra mucha gente todo fue imposible para Rusia que ahora, a la espera del partido entre México y Nueva Zelanda, necesitará ganar para avanzar en su propia copa.
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