La crisis está fuerte, pero no puede con el alma fiestera del zuliano. Con o sin billetes jóvenes, adultos y pensionados buscarán la forma de cantarle sus mañanitas a la Reina espiritual del estado.
Con esta crisis galopante, los presupuestos están muy apretados. Los añorados amaneceres de feria, quedarán en segundo plano y un patio o hasta el techo es la mejor opción de una fiesta, más íntima, en fin más barata, porque el principal propósito es disfrutar y no perder la tradición.
Con el alto costo del licor y los pasapalos; las familias apostaron a una reunión familiar y colectiva en donde se gaste lo menos posible, pero se disfrute igual hasta el amanecer. Mantener la tradición es la premisa y por ello, lo mejor es sacar el minicomponente y escuchar las gaitas clásicas esperando la aurora de la Virgen.
No hay para más, pues lo mínimo que puede gastar una persona esta noche es un millón de bolívares y sale con el presupuesto corto.
NV1/Manolo Portillo
Fotos y vídeo: Richard Calatayud
