Según el texto, la idea es establecer para 2020 un proceso efectivo e integral de compensación con el objetivo de optimizar la protección y manejo de los ecosistemas chinos, afectados por la contaminación de agua, suelo y aire.
Las autoridades también esperan acumular experiencias que permitan fortalecer el marco legislativo para ese sector.
China está inmersa en la búsqueda de iniciativas cada vez más eficientes que ayuden a minimizar la polución medioambiental, una preocupación constante del Gobierno porque afecta la salud humana y es un obstáculo al desarrollo sostenible del país.
Con ese fin, también paulatinamente introduce en el sistema de transporte público autobuses eléctricos capaces de filtrar las partículas PM 2.5, altamente nocivas, y planea eliminar la producción y venta de vehículos de combustibles fósiles.
