La política exterior de EEUU hacia Venezuela se mantiene configurada en una marcada línea diplomática de apoyo financiero a Juan Guaidó, al que reconoce como presidente interino del país, y a su vez de presión financiera contra el gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, existen puntos en los cuales esa política de Washington y la estrategia de Guaidó parecen no coincidir.
Y es que luego de que el presidente del Parlamento venezolano se reuniera con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, EEUU se pronunció acerca del acuerdo al que llegaron ambos líderes en que «Cuba es un factor importante a incluir en un proceso de negociación y solución a la crisis en Venezuela», según así lo aceptó el propio Guaidó al calificar de positivo el acercamiento de Canadá al gobierno cubano para que funja como un actor internacional en el mecanismo de solución diplomática al conflicto de Venezuela.
Por ello, Michael Kozak, subsecretario del Departamento de Estado de EEUU para el hemisferio occidental, afirmó que «Cuba no es la solución a los problemas del pueblo venezolano porque Cuba misma es el problema».
«Cuba no es la solución a las problemas del pueblo venezolano; es el problema. Si Cuba realmente quisiera ayudar al pueblo venezolano, comenzaría por sacar a sus torturadores y a sus agentes de contra-inteligencia del país», publicó el funcionario en su cuenta de Twitter.
Washington mantiene como parte de sus premisas diplomáticas el hecho de que, según sus informaciones de inteligencia, existe un complejo aparato militar y de contra-inteligencia del gobierno cubano en Venezuela, que opera en la misma estructura del Estado y del gobierno venezolano bajo las órdenes de Nicolás Maduro, quien también sería presuntamente asesorado por funcionarios cubanos y miembros del alto poder político de Cuba en el gobierno de Miguel Díaz-Canel, tutelado por le élite política de Raúl Castro y anteriormente el fallecido expresidente Fidel Castro.
No se descarta que el llamado gobierno interino de Guaidó y el Gobierno de Canadá busquen crear algún tipo de mecanismo diplomático mediante el cual puedan persuadir a Cuba de ser parte de una alianza internacional que presiona por unas elecciones presidenciales en Venezuela, aunque ese escenario tenga un bajo grado de probabilidad debido al fuerte vínculo político, ideológico, y sobre todo financiero, que existe entre el gobierno de Nicolás Maduro con el gobierno de Díaz-Canel, así como entre las fuerzas políticas que representan el chavismo y el castrismo.
Bajo ese esquema, es factible que EEUU siga profundizando su política exterior de presión con la aplicación de sanciones financieras y comerciales sobre Caracas y La Habana para debilitar las estructuras de poder de Maduro y Díaz-Canel con Castro, respectivamente.
Cuba no es la solución a las problemas del pueblo venezolano; es el problema.
Si #Cuba realmente quisiera ayudar al pueblo venezolano, comenzaría por sacar a sus torturadores y a sus agentes de contra-inteligencia del país. #Venezuela
— Brian A. Nichols (@WHAAsstSecty) January 29, 2020
