miércoles 3 de junio de 2026

¡CONEXIÓN QUE SE SIENTE! Jóvenes son tocados en su corazón por el Señor a través de la Iglesia

Cada vez son más los jóvenes que quieren seguir el camino de Dios. Deciden vivir según la alegría del evangelio y ser conectados con los deseos más profundos de su corazón. Hoy día,  los jóvenes viven en una sociedad donde persiste  la violencia, discriminación, mentiras, vicios y malas costumbres, por lo que, cuando viven desde sus experiencias sensoriales la satisfacción de sentirse realizados a través del amor de Dios se disponen  a experimentar una vida nueva lejos de lo que le ofrece la sociedad.

Los jóvenes son motores y agentes de cambios en un mundo que parece haber perdido la brújula en cuanto a los valores sociales. En ese sentido, Yoscar Villalobos, Pastor juvenil de la iglesia “Amor y Fe” de Maracaibo, afirma que a los jóvenes hay que mostrarles el camino para que con el ímpetu que ellos portan muestren a Cristo y es allí donde el mundo será diferente, porque el centro de sus vidas es Jesús y es entonces donde habrá cambio.

Testifica además, que Dios llama a la juventud para que sean transformadas y los atrae según sus vivencias. “Es un llamado que se hace en la vida de cada quien según su contexto, más que la necesidad, porque a veces relacionamos el llamado de Dios con una necesidad, no es algo material, tiene que ver con una necesidad espiritual. Lo hace para rescatarlos y que sus vidas sean cambiadas”. Explicó.

Para los chicos que asisten a la iglesia, la clave para obtener una vida íntegra es buscar a Dios y sentirlo; sentir cómo al estar conectados con él, obtenemos las herramientas para transformar nuestras vidas, tal como lo indica Ronaldo Beltran, de 24 años, perteneciente a la iglesia “La Gran Comisión”.

«Es en la palabra de Dios donde encontramos lo que le agrada al Señor, no niego que nosotros los jóvenes no tengamos nuestras propias luchas. Pero, cuando dejamos que Dios y su palabra guíen nuestras vidas todo toma el lugar que le corresponde».

Un lugar de transformación

Los jóvenes en la iglesia obtienen una familia, guía, fortaleza y un lugar donde se sienten seguros, obtienen la convicción de que sus vidas son diferentes a cómo vivían anteriormente.

Sileiny Fernández, asistente de la iglesia “Gosén” de Maracaibo, atestigua que Dios la ayudó a salir de la depresión: “Cuando Dios llama a un joven es porque quiere rescatarlo del hueco donde hemos caído, Dios, cuando ve que hemos tocado fondo, utiliza esa debilidad, se mueve, nos transforma y se fortalece en nosotros”.

Asimismo, alega que la iglesia para ella es un hogar: “El mundo te dejaba en el pozo y te abandonaba ahí, la sociedad es individualista, pero en el plano que nos ofrece Dios no hay un mundo individual, hay personas que trabajan en un mismo sentir, un solo cuerpo y cuando uno cae todos nos quedamos esperando que se levante para poder fortalecerlo”. Alegó.

Es un lugar donde Sileiny no solo cambió su vida, sino que también transformó la vida de su familia: “Y de repente Dios, no solo me hace el llamado a mí sino a toda mi familia a través de un accidente que tuvo mi papá, desde ese momento Dios ha transformado mi vida”.

La iglesia es un lugar que instruye, anima y atiende a cada joven en su proceso, en sus dudas e inquietudes. Alexander Fernández, Pastor de la iglesia “Centro Evangelístico Jesucristo” de Maracaibo, explica que “A la Iglesia, Dios nos ha dado estrategias para llevar a los jóvenes a una transformación y siempre se les motiva para que hagan consciencia de que son de gran valor para esta sociedad y para otros jóvenes”.

“Fui llamada para servir”

“El llamado se puede producir de muchas maneras, pero Dios colocó en mí el deseo de servirle cantando y ayudando en diferentes áreas en las que puedo ser útil en la iglesia”. Indicó Esther Suárez, perteneciente al grupo coral de la iglesia “La Gran Comisión”.

Tomar la decisión de seguir el camino de Dios para muchos es un regocijo y más aún cuando tienen la oportunidad de servirle al Señor en el área que más les guste, en otras palabras, en lo que les nace del corazón.

Un gran ejemplo de ello es Gabriela Bozo que con sus 15 años de edad le sirve a Dios con sus cánticos junto a Esther Suárez.

Además, Bozo explica que lo que le impulsa a ir a la iglesia es el hecho de saber todo lo que Jesús padeció en la cruz: “Ese llamado se produce a través del sacrificio en la cruz. Por el amor que derramó nuestro padre a través de su hijo Jesús. Y saber que ese sacrificio valió la pena porque muchos jóvenes están de pie aún con toda la adversidad que atraviesan”.

En conclusión, la Iglesia es una de las instituciones sociales más firmes y sólidas en la compleja tarea, no solo de captar a los jóvenes y sus circunstancias, sino a generar en ellos transformaciones verdaderas a través de la fe y del testimonio de la existencia de Dios, un Dios verdadero que escucha, entiende y atiende. Un Dios que testimonia en sus palabras y en el poder de la sanación espiritual que en él y a través de él los seres humanos podemos encontrar la paz y el servicio a los demás en una sociedad invadida por estereotipos, estigmas y modas impuestas por el consumismo y lo superfluo.

NAM/Jerusa Fernández/Pasante 

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