El restablecimiento de las relaciones consulares entre Chile y Venezuela es oficial. Las cancillerías de ambos países acordaron reiniciar las actividades de atención al público en sus respectivas sedes diplomáticas. De hecho, el Gobierno presidido por José Antonio Kast dio a conocer que ya se encuentran operativas su dos oficinas consulares en las nación caribeña: una en Puerto Ordaz y otra en Caracas. A la par, en Santiago también está activo el servicio para los venezolanos.
Ante la comisión de Gobierno del Senado, el subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, reveló que en octubre deberían nombrarse a los cónsules y, por lo pronto, las labores chilenas se centrarán en regularizar procesos atrasados, como la entrega de visas, pasaportes, inscripciones y actos notariales.
Estas noticias coinciden con las declaraciones del exembajador de Chile en Naciones Unidas, Samuel Fernández, quien acentuó, en entrevista con PanAm Post, que una vez de los episodios administrativos, «la parte diplomática vendrá después».
Ahora «hay una tarea grande» por enfrentar, insiste el especialista en derecho y arbitraje internacional. En el caso de Chile, el anuncio conlleva a reorganizar al personal local que anteriormente prestaba servicios en Caracas para reintegrarlo. Luego, será clave realizar un catastro de los archivos que quedaron suspendidos tras el retiro de la misión hace dos años por orden de Nicolás Maduro.
Con las dos anteriores fases cumplidas que garantizan la operatividad administrativa será el turno de la etapa política, que implica avanzar a un contacto más estrecho con la encargada de la Presidencia de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Ese es el punto más complejo de las relaciones de Chile y Venezuela para Hernán Núñez, delegado del gobierno de José Antonio Kast en Caracas. «No puede excederse en sus funciones consulares, no puede intervenir en juicios o en asuntos políticos. Debe mantenerse dentro de las normas de Viena y buscar materia de coincidencia como intercambio comercial», asegura Fernández.
En ese sentido, el exfuncionario apunta que «no importa que no haya coincidencia política entre ambos países. No se necesita coincidencia perfecta. La mayoría de las relaciones diplomáticas se hacen entre gobiernos que no coinciden ideológicamente».
También. Fernández agrega que «hay problemas entre ambos países que no tienen carácter ideológicos ni políticos sino son reales y contingentes que favorecen a los dos».
Expulsiones, un tema que preocupa a los venezolanos en Chile
Respecto a cómo se manejará el tema de las expulsiones de venezolanos que hayan cometido algún delito en la nación austral o en su defecto se encuentren en condición de irregularidad —uno de los puntos primordiales durante la campaña de Kast—, el exembajador Fernández plantea lo siguiente: «La persona que se le retorna al país de origen, [el Estado] debe volver a recibirlo. No hay lugar para que quede en un terreno intermedio o un tercer país. No lo van a recibir. Tampoco puede quedarse en donde se le está expulsando».
Asimismo, recalcó que a Venezuela le conviene aplicar la justicia a los connacionales que comentan delitos en otros países, porque al ampararlos o dispensar la justicia en otros Estados se transforma en cómplice de algo delictual.
NAM-Agencias
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