miércoles 7 de octubre de 2026

¿CÓMO AFECTA LA VIOLENCIA A LOS JÓVENES? Depresión, ansiedad y autolesiones se disparan en la adolescencia

La organización defensora de los derechos humanos de la niñez y la adolescencia, Cecodap, presentó su más reciente balance del Servicio de Atención Psicológica «Somos Noticia», revelando una alarmante profundización en la crisis de salud mental del país.
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‎Durante el año 2025, la institución alcanzó la cifra histórica de 30.828 personas atendidas, el pico más alto registrado por la ONG desde el año 2017.
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‎Abel Saraiba, coordinador de Psicología de Cecodap, detalló que el volumen de asistencia representa un incremento superior al 124% respecto al año anterior, cuando se extendió la asistencia a 13.723 ciudadanos.
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‎Del total general del período actual, 12.185 corresponden a niños, niñas y adolescentes, mientras que 18.643 corresponden a personas adultas.
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‎Al evaluar por qué una organización enfocada en la infancia registra un número tan elevado de adultos asistidos, Saraiba explicó «¿Por qué se atienden tanto adultos? (…) porque los niños no llegan solos a consultar. Nunca los niños llegan solos, sino en compañía de su familia, y para que cualquier iniciativa que tenga que ver con atención y los niños tengan sentido hay que trabajar con el núcleo familiar».

Depresión, ansiedad y violencia transversal

Los datos recopilados en las tres modalidades del servicio (priorizando la atención breve de hasta cinco sesiones para respuestas inmediatas) arrojaron que las alteraciones del estado de ánimo (espectro que abarca cuadros de ansiedad, depresión y manifestaciones mixtas) continúan en aumento.
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‎El informe reveló que uno de cada tres casos atendidos presentó este tipo de afectación emocional.
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‎»Las alteraciones del estado de ánimo abrumadoramente son el principal motivo de consulta, una tendencia histórica que se ha mantenido desde la pandemia, pero que no ha hecho sino profundizarse año a año», advirtió Saraiba, quien colocó a estos cuadros por encima de los comportamientos disruptivos en el hogar y los conflictos familiares.
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‎Además, metodológicamente el informe dio un giro crucial al abordar la violencia no como un simple motivo de consulta, sino como un eje transversal.
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‎»La gente no consulta por violencia en la mayoría de los casos, aunque esté viviendo situaciones de violencia. Las personas lo que hacen es que ven el malestar, que están tristes, que están ansiosas, que tienen dificultades (…) por esta razón se incorpora una mirada transversal (…) independientemente de por qué consultan las personas, la violencia es un tema sobre el que nos detenemos a reflexionar».

Adolescencia y riesgo suicida

‎El estudio identifica a la adolescencia como el punto de inflexión más crítico en cuanto a factores de vulnerabilidad, detectando que un 37,6% de la población adolescente se sitúa por encima del riesgo mínimo de suicidio, en contraste con el 9,88% que registra la infancia de 5 a 11 años.
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‎Saraiba llamó a la prevención temprana, alertando que «año a año hemos visto que la edad de inicio disminuye y aparecen casos de manera más temprana».
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‎La gravedad de la situación se sintetiza en que 30 de cada 40 casos calificados en riesgo inminente corresponden a adolescentes, de los cuales el 40,3% pertenece a la población femenina, fuertemente impactada por factores diferenciados como el abuso, la violencia sexual, la violencia basada en género y la sobrecarga en responsabilidades de crianza.
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‎En paralelo, se destacó que el 20,1% de los hombres adultos atendidos presenta un riesgo grave inminente, una cifra vinculada a las barreras de género que impiden que los varones busquen apoyo psicológico a tiempo.
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‎Asimismo, Sarabia durante la presentación del informe mencionó que se encienden las alarmas sobre el hecho de que «dos de cada tres casos con ideación suicida presentan autolesiones, catalogadas como un indicador clave de riesgo en ascenso».
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‎Finalmente, la investigación priorizó a las vulnerabilidades de la comunidad LGBTIQ+, donde los indicadores de riesgo son significativamente superiores a la media general.
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‎»Los adolescentes de este colectivo registran un 58,46% de ideación suicida, frente a un 31,8% de la población general. Si nosotros estamos trabajando en una comunidad, en un sector, y hay adolescente algún adolescente que se identifica dentro del colectivo LGBTIQ+, la probabilidad de que presente algún tipo de riesgo suicida está por encima del 50%», concluyó el especialista.

NAM-Agencias

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