El principal factor que determina la dinámica de los precios, los flujos financieros y las estructuras de costos de las empresas en Venezuela vuelve a repercutir con fuerza en el actual escenario de la crisis económica del país. Y es que mucho se temía que un posible rebote en el precio de cotización del dólar paralelo volviera a generarse después de que entre agosto y septiembre el valor no oficial de la divisa llegara a un pico de 28.000 bolívares, pero luego descendió a un mínimo de Bs. 18.500, que se mantuvo hasta hace dos días.
Sin embargo, hoy el precio de la divisa no oficial se ubica en Bs. 22.749, es decir, un incremento de 2,37% en comparación al valor mínimo en el estuvo estancado durante un mes y ocasionó que los precios de los productos básicos en casi todo el país se quedaran estáticos entre pequeños rangos de variación.
Pero con una hiperinflación descontrolada y acumulada en 4.699% en el año y más de 50.000% de 2018 a 2019 (con previsiones de cierre en 200.000% a fin de año, según el FMI), la masa monetaria de bolívares subió hasta un impresionante nivel de liquidez de Bs. 500 billones (500 millones de millones) circulantes.
Y aunado al gasto público que el gobierno de Nicolás Maduro empezó a ejecutar para financiar los aumentos salariales a Bs. 300.000 en la administración pública y los pagos de pensiones con aumentos en los límites de retiro de efectivo en los bancos, la economía se volvió a inundar de bolívares en estos últimos dos meses del año para incrementar la incertidumbre social sobre la crisis y forzar expectativas negativas de los tenedores de bolívares, lo cual incrementó la demanda de dólares, y por ende, la tasa de cambio paralela.
El incremento abrupto hasta esta hora de más de Bs. 22.000 se debe a que el Estado venezolano inyectó más liquidez al ejecutar unas órdenes de pago como financiamiento del BCV a PDVSA para sus pagos a contratistas en moneda nacional.
«La fórmula se repite: el Ejecutivo inyecta órdenes de pago por casi 800 millardos de Bs en apenas dos días y el tipo de cambio reacciona con fuerza. Lo que pase con el paralelo de aquí en adelante está atado a la ejecución fiscal», explicó el economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica.
El Gobierno transfirió 800 mil millones de bolívares (Bs. 800.000.000.000) y esa liquidez tan acelerada estimula a las empresas prestatarias de servicios de PDVSA a canjear esos bolívares por dólares en el mercado nacional e internacional, lo cual presiona al alza la cotización de la tasa de cambio en las casas de cambio ubicadas en la frontera con Colombia y en los mayores tenedores de divisas dentro del país, en su gran mayoría empresarios.
De esta forma, se genera una nueva espiral cambiaria en la que la moneda nacional se sigue devaluando aceleradamente frente al dólar, lo cual indexa y ajusta al alza todas las estructuras de costos en bolívares de las empresas y comercios del país. Ese efecto expande la inflación, la desconfianza en el bolívar y encarece aun más el costo de la vida en dólares para los venezolanos debido al bajo rendimiento de la moneda estadounidense como medio de pago convertido a bolívares.
La fórmula se repite: el Ejecutivo inyecta órdenes de pago por casi 800 millardos de Bs en apenas dos días y el tipo de cambio reacciona con fuerza. Lo que pase con el paralelo de aquí en adelante está atado a la ejecución fiscal.
— Asdrúbal R. Oliveros (@aroliveros) October 25, 2019
Ricardo Serrano
