A lo largo de los años la ciudad de Maracaibo se ha caracterizado por presentar un tipo de arquitectura que se diferencia del resto de Venezuela, bien sea por su influencia de los viajeros extranjeros que llegaban a la ciudad a través de las aguas del lago de Maracaibo o del Coquivacoa, o simplemente por la idiosincrasia que caracteriza a los marabinos.
«La ciudad, para los años cincuenta, se encontraba dividida en su traza en dos asentamientos urbanos separados: el casco tradicional y el asentamiento urbano impulsado por las colonias petroleras de Bella Vista y las Delicias. Ambos sectores se conectaban a través de las avenidas Las Delicias y Bella Vista, mientras la avenida 5 de julio (calle 77) se convertía en el eje vial principal del nuevo asentamiento. La urbanización Zapara (1958) marcaba el límite norte, las urbanizaciones Sucre (1946) y Pomona, constituían el límite suroeste y el cementerio Corazón de Jesús y el Hipódromo definían el límite oeste de la ciudad. Para 1953 se plantearon los lineamientos del Plan Regulador de Maracaibo, que ordenaron el crecimiento de la ciudad«, citando el artículo de Cestary, Petit y Rodríguez.

Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB)
Lo cierto del caso es que esa característica especial está presente en cada rincón de la ciudad de Maracaibo en la actualidad.
Son varios los gobernadores, tales como Francisco Arias Cardenas, Manuel Rosales y Pablo Pérez entre otros, que han llevado a cabo la restauración, remodelación y mantenimiento de las principales edificaciones arquitectónicas de la ciudad.
Cestarty, Petit y Rodríguez en la publicación «Una mirada hacia la arquitectura de Maracaibo en los últimos cincuenta año», resaltaron que «La segunda mitad del siglo XX fue de gran importancia para el desarrollo urbano-arquitectónico de Maracaibo. A partir de la década de 1950, los requerimientos exigidos por el aumento de la población, producto del desarrollo petrolero, demandaron nuevos servicios que condujeron a nuevos tipos o tipologías de edificios con usos y lenguajes novedosos que consolidaron la instalación de la arquitectura moderna en Maracaibo».

Plaza Baralt
En tal sentido, la actual administración del gobernador Manuel Rosales, adelanta un estudio para dar inicio al proceso de modernización del casco central de la ciudad. Tomando en cuenta que la modernización de la ciudad de Maracaibo por ende su casco central, data desde la gestión del actual gobernador del Zulia Manuel Rosales cuando fue alcalde del municipio Maracaibo, cuando se realizaron inversiones cuantiosas que le cambiaron el rostro a la ciudad, la modernizaron, el deber ser es que la obra continuara en siguientes gestiones sin distingos políticos, sin embargo, la historia es otra.
El arquitecto José Antonio Robles, presidente del Centro Rafael Urdaneta (CRU), informó que en los actuales momentos se realizan reuniones con los comerciantes del mercado Las Pulgas y de otros sitios emblemáticos del centro de la ciudad.

Paseo Ciencias

Paseo Ciencias
«Estamos realizando jornadas de trabajo con los comerciantes, del Mercado Las Pulgas, Callejón de los Pobres, plaza Baralt , para reubicarlos o adecuar sus espacios de trabajo» indicó.
Manifestó que hay que respetar las diferentes áreas, además de fijar límites dentro de los espacios públicos. «Entendemos la necesidad de trabajar, reconocemos el derecho al trabajo, pero no podemos avalar y permitir anarquía y colapso en el casco central de la ciudad de Maracaibo» señaló.
De igual manera destacó el presidente del Centro Rafael Urdaneta, que este proceso no ha sido fácil, ya que siempre hay comerciantes informales que quieren ubicarse en áreas que no están permitidas.
Tres niveles de gobierno: Una sola obra, Maracaibo
El corazón del casco central de la ciudad de Maracaibo podríamos decir que es desde la avenida Libertador hasta la avenida Venezuela es decir la calle que pasa frente al Teatro Baralt, manifestó el ingeniero Francisco Urbina presidente de Funmara 500 y Gerente del Terminal Lacustre.
Destacó Urbina que el valor patrimonial que tienen las edificaciones que están en el casco central de Maracaibo es incalculable.
A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, comienza a implantarse nuevos cambios y transformaciones en las prácticas y técnicas constructivas, en algunos casos es provocado gracias a la introducción de nuevos materiales, tal y como es el caso de los techos que fueron usados en remodelaciones y nuevas edificaciones, señala Leonardo Barrera Apalma en el artículo Inicios del techo de Palma en Maracaibo.
«Recordemos que los españoles al llegar a un sitio lo primero que hacían era una iglesia y un hospital y es así como tenemos el hospital Urquinaona (Hospital Central) con su iglesia Santa Ana y la Catedral», manifestó Urbina
Estás obras arquitectónicas tienen un gran valor histórico y patrimonial para el gentilicio maracaibero, destacó Francisco Urbina. «Las iglesias Santa Bárbara, el convento en la plaza Baralt y San Juan de Dios (Basílica), la manera que están ubicadas forman parte de la planificación arquitectónica urbana de los españoles».
Expresó Urbina, que la influencia de las culturas españolas, alemana, francesa y hasta holandesa no se puede negar, ya que a Maracaibo por ser una ciudad puerto llegaban muchos extranjeros.
Todas las ciudades tienen su obra patrimonial , en el caso de Maracaibo la avenida Libertador es una de esas, por lo que los tres niveles de gobierno, conjuntamente con los comerciantes han comenzado a pintar y a restaurar la fachada de los diferentes edificios que se ven a lo largo de esta avenida.
Asimismo se refirió que obras como la plaza Baralt, el convento (dónde funcionó por primera vez la Universidad del Zulia), el edificio Mac Gregor, forman parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Maracaibo.

Avenida Libertador
Según el artículo de la revista Reconstrucción del Espacio Urbano: Plaza Baralt. «La Plaza Baralt de Maracaibo ha tenido diversas transformaciones urbanas, desde su origen en la época colonial hasta el siglo XX. En esta época, el espacio urbano se denominó Plaza de la Convención, porque sólo representaba un ensanche de la antigua Calle Colón. Cabe destacar, que el Convento de San Francisco se constituyó, en la primera edificación del espacio público, alrededor de éste se edificaron posteriormente las primeras casas de enea. En los inicios del siglo XIX, este espacio limitado entre el Templo San Francisco y la costa del Lago de Maracaibo recibió el nombre de Boulevard Baralt. En 1888 cambia su denominación a Plaza Baralt por la colocación en el espacio frente al templo de una estatua del historiador Rafael Baralt mirando hacia el lago (Arrieta 1991). Para principios del siglo XX, la plaza conservaba todavía la actividad de puerto, destacando los tranvías que se desplazaban hasta los Haticos y Bellavista. Luego, a partir de esta época, la ciudad de Maracaibo pierde su importancia como centro económico y cultural, siendo sustituida esta actividad comercial por los centros ubicados en otras zonas del nuevo mercado de las Pulgas en el sector Las Playitas».
Puntualizó el ingeniero Francisco Urbina, titular de Funmara 500 que la intervención inmediata de la plaza Baralt es obligatoria y que el trabajo entre los tres niveles de gobierno es más que necesario para rescatar el casco histórico, patrimonial y cultural de la ciudad de Maracaibo.ç
Destacó el papel que esta ejerciendo la Misión Venezuela en el rescate de la infraestructura, la inversión que se viene ejecutando, son proyectos que paulatinamente se van incorporando a la ciudad y por ende a una nueva imagen que es necesaria. La Misión Venezuela tiene el papel de restaurar varios espacios y han trabajado en varios municipios de la región zuliana.