Oswaldo Alanís ve obstaculizada su aspiración de jugar un Mundial. Su entrenador en las Chivas de Guadalajara, Matías Almeyda, ha anunciado que el futbolista no será tomado en cuenta para el primer equipo, solo podrá entrenar en las instalaciones luego de un culebrón en el que el futbolista se confrontó con la directiva del club por un contrato nuevo.
«Acá hay una decisión tomada por él [Alanís], no por mí, no por el club. El club hizo una inversión importante, se le quiso prolongar el contrato, como entrenador no me queda entrar en esos temas», señaló Almeyda, el estratega del rebaño, a cinco días del inicio del campeonato local.
Alanís, uno de los defensas preferidos por el seleccionador Juan Carlos Osorio, hizo estruendo en el corto parón de la Liga MX. El futbolista nacido en Morelia, Michoacán negoció con su club una extensión de contrato por más de un año, los directivos se lo negaron. Le ofrecieron otros seis meses más y fueron rechazados por el jugador. El equipo, a manera de castigo, le apartaron de la pretemporada e incluso lo mandaron al equipo de segunda división.
La decisión unilateral dejó a Oswaldo Alanís sin opciones después de que otros clubes no se interesaran realmente por él. O eso ha sido la versión del club. Fue cuando la Asociación Mexicana de Futbolistas (AMFpro) – una unión entre los futbolistas mexicanos representados por Andrés Guardado y Javier Chicharito Hernández – entró en el tema para señalar que la decisión de las Chivas era un método para ejercer presión al futbolista, de obligarlo a someterse a los lineamientos. La Federación Mexicana de Fútbol no ha intervenido en el asunto.
NV1/El País
