Al antisocial, ya lo habían rociado de gasolina, pero la misericordia de Dios impero, toda vez que los fósforos no encendieron.
Lo golpearon salvajemente, como pudo se escapó y se internó en el Barrio María Concepción Palacios.
NV1
Al antisocial, ya lo habían rociado de gasolina, pero la misericordia de Dios impero, toda vez que los fósforos no encendieron.
Lo golpearon salvajemente, como pudo se escapó y se internó en el Barrio María Concepción Palacios.
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