Vivir en una economía hiperinflacionaria no ha sido sencillo para aquellos que devengan un salario mínimo. En Venezuela, especialmente en Maracaibo, la clase media se ha extinguido y el presupuesto mensual se limita a la adquisición de comida y medicinas.
Los lujos y gustos, quedaron en el pasado. Una salida, el cine o comer en un restaurante se han convertido en un recuerdo lejano cuando se gasta los 100 mil bolívares en la compra de pan, leche y plátanos.
Ya no hay dinero para la salida al cine, tomarse algo o simplemente ir al centro comercial a comer helados. El sueldo solo rinde para lo más básico y a veces, el presupuesto no alcanza para los productos de primera necesidad.
Sabrina Bilbao, es una joven trabajadora, que ha visto como su vida social se ha extinguido con el avance hiperinflacionario.
Bilbao asegura que ya no puede salir y que prefiere quedarse todo el fin de semana en su casa para no gastar, en cosas que no sean estrictamente lo necesario.
“No podemos pensar en salir. Las bebidas en los sitios nocturno son incomparables y ni hablar del cine o comer en la calle”, sostuvo.
Por su parte Carolina Rus, plantea que lamentablemente la clase media ya no existe en el país y que los asalariados pasaron a ser pobres sin poder adquisitivo.
NV1/Manolo Portillo
Fotos/ Videos: Richard Calatayud
