El FC Barcelona acaba de ver como su clásico rival, el Real Madrid, se lleva el título de la Liga 2019/2020, quien tuvo un regreso perfecto luego del parón de casi cuatro meses causado por la pandemia, mientras que los culés partían con ventaja que desperdiciaron al perder valiosos puntos contra equipos que no parecían la mayor amenaza.
Desde el comienzo de la temporada el conjunto demostró su irregularidad que terminó con la destitución de Ernesto Valverde para contratar al entrenador de 61 años, Quique Setién. Sin embargo, este cambio de directiva no significó ninguna mejora en lo que a resultados y estilo de juego se refiere.
Lo más común es culpar al entrenador, pero este debacle tiene muchas más razones de las que se deben analizar.
LUCHA ENTRE PLANTEL Y DIRIGENTES
La relación entre los miembros de la plantilla culé y los dirigentes de la misma se puede decir que esta temporada no ha sido la mejor por razones mayormente políticas. A principios de año, se reveló la contratación de empresas para el monitoreo de redes sociales y que creaban cuentas de Facebook y Twitter que promovían la imagen de los dirigentes del club, mientras que atacaba a jugadores como Messi y Pique. Luego de este escándalo, renunciaron 6 dirigentes de peso.
Añadido a esto, las declaraciones de Abidal en cuanto al despido de Ernesto Valverde en el que el secretario técnico señalo que muchos jugadores no estaban conformes con su trabajo. Esto causó la ira de la Pulga quien posteó en redes sociales: «Los responsables del área de la dirección deportiva también deben asumir sus responsabilidades y sobre todo hacerse cargo de las decisiones que toman. Creo que cuando se habla de jugadores habría que dar nombres, porque si no se nos está ensuciando a todos y alimentando cosas que se dicen y no son ciertas”.
DIFERENCIAS ENTRE TÉCNICOS Y JUGADORES
En los medios catalanes se habla mucho del descontento que existe por parte del plantel con el cuerpo técnico que llegó esta temporada. Se dice que Messi no estaba de acuerdo con la destitución de Valverde y esto provocó que la falta de resultados con el cambio de entrenador, lo molestara más.
Quique tiene un perfil muy parecido al de Ernesto, así que no iba a generar una modificación radical en el estilo de juego culé. Además se trajo consigo a Eder Sarabia, teniendo varios encontronazos con algunos jugadores, entre ellos el astro argentino.
FICHAJES QUE NO ESTÁN A LA ALTURA
Desde la partida de Neymar, el Barcelona ha buscado un delantero que acompañe a Messi y Suarez en el trío ofensivo pero que terminan decepcionando a pesar de las grandes cantidades de dinero que se gastan por ellos.
Uno de los seleccionados para ocupar este lugar fue Philippe Coutinho por quien pagaron 145 millones de euros. El brasileño no rindió de la manera esperada y terminó cedido para el Bayern Munich.
Ousmane Dembélé fue otra promesa que no estuvo a la altura. Se gastaron 125 millones de euros por él y las constantes lesiones no lo dejan terminar de acoplarse en la plantilla.
Por último está Antoine Griezmann, que fue transferido esta temporada por 120 millones de euros. Todavía se encuentra en un periodo de adaptación y ha aportado jugadas, asistencias y goles al equipo blaugrana, pero no termina de convencer a la afición.
MESSIDEPENDENCIA
El argentino es considerado el mejor futbolista del mundo para muchos seguidores del deporte y por esta razón todo el equipo se mueve en torno a él. Esto cada vez se hace más evidente y parece que el Barcelona juega a tener el balón, levantar la cabeza, buscar al capitán para dársela y que él resuelva con alguna de sus genialidades. Son pocas las veces que los demás jugadores se atreven a armar una jugada sin la participación del 10.
PESO DE LA HISTORIA
El Barcelona lleva las dos últimas décadas estando entre los clubes más grandes de Europa acostumbrándose a llevarse por lo menos un título por temporada si es que no pueden llevarse los tres campeonatos más importantes en los que participa. Esto significa una presión para los jugadores que necesitan llevar un trofeo a su casa para no considerar la campaña como un fracaso.
Este es el caso de esta edición en la que quedaron segundos en la Liga, en donde muchos equipos tomarían este lugar como un logro motivo de celebración, pero para el FC Barcelona es tomado como una de las peores temporadas.
NAM/MERIDIANO
