Durante la mañana de este domingo, se perpetró un ataque sexual contra una menor de 11 años de edad por parte de un individuo de origen andino apodado «El Gocho» quien, desgraciadamente, posterior a cometer el acto lascivo se escabulló por entre los matorrales como un celaje perdiéndose ante el asombro de todos.
El hecho tuvo lugar en un ‘jacalito’ situado en el sector Bella Vista de la parroquia San José, municipio Jesús Enrique Lossada a eso de las 7.35 minutos de la mañana. El «Gocho Violador» quedó identificado como José Benito Olivar Busto, de 31 años, y era pareja desde hace algún tiempo de la madre de la niña atacada.
Por la imagen aportada por familiares de la víctima, el individuo habría prestado servicio militar cuando más joven, un elemento que pudiera atentar en su contra.
La madre de la menor salió de casa dejándola en compañía de este hombre, en quien se supone, ella confiaba. Se dirigió al abasto, como todas las madres humildes, a comprar el “almuerzo”.
Caminó tranquila por la calle. No estaba muy lejos el abasto, más bien algo cerca de la humilde vivienda.
Pero no llegó siquiera al abasto, pues a mitad de camino, escuchó la voz de una pequeña pidiendo auxilio.
Era inconfundible esa voz. Era su voz, la del ser que salió de sus entrañas. Entonces, la mujer se devolvió como una exhalación hasta el ranchito.
Cuando ésta llegó a la casa, el aberrado, la miró y raudo se escabulló como animal perseguido monte adentro, mientras ella, aterrorizada e indignada a la vez, socorría a su pequeña quien sangraba por sus partes íntimas.
Rápidamente se corrió la noticia de la monstruosidad del hombre, oriundo de Los Andes, pero por más que emprendieron la búsqueda, tal vez para lincharlo ahí mismo, nadie pudo dar con él.
Corrió durísimo y se perdió como un celaje ante el asombro de todos y anda huyendo a sabiendas de que tal vez un ejército de familiares y allegados enardecidos van tras él.
La muchachita entre tanto, lloraba y se quejaba. La niñita temblaba de horror mientras su mamá la apretujaba con fuerza hacia su cuerpo brindándole su calor y la protección que toda madre en celo brinda a sus retoños.
Finalmente, la pequeña fue llevada hasta el ambulatorio más cercano, ubicado en Cuatro Vías, mientras funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC) procesaron la denuncia.
Los pesquisa armaron un plan de búsqueda con la desventaja de que el individuo no tiene familiares en la entidad en razón a provenir de los Andes.
No obstante, tanto los detectives del CICPC, como los familiares y amigos de la madre y su pequeña, juraron no descansar hasta dar con el sujeto y que sobre él caiga todo el peso de la Ley. Ojalá lo encuentre primero el cuerpo policial, para que pueda seguir viviendo.
NAM
