Brasil y México, dos de las economías más grandes del Hemisferio Occidental, parecen haber hallado una ventana de oportunidad, en medio de la crisis desatada por la escalada bélica en Oriente Medio.
Mientras el mundo atestigua, no sin preocupación, la volatilidad del mercado energético global, los países tejen una sociedad que podría fungir como parteaguas.
En tal sentido, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso a su homóloga mexicana, la mandataria Claudia Sheinbaum, una alianza estratégica para la exploración y extracción de hidrocarburos.
Los posibles proyectos, que serían acometidos en conjunto por la estatal brasileña Petrobras y la mexicana Pemex, blindarían la seguridad energética del eje Sao paulo – Ciudad de México.
Con la alianza, tanto Brasil como México se consolidarían, además, como proveedores emergentes para los países occidentales que resienten el coste de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Brasil al rescate del Golfo
La matemática de la propuesta es nítida. Petrobras llega a la mesa como el líder indiscutible en tecnología de aguas ultraprofundas (pre-sal).
Su capacidad de extracción a miles de metros bajo el espejo de agua es un activo que Pemex necesita desesperadamente.
La petrolera mexicana trabaja de manera desesperada en la revitalización de sus menguantes reservas en el Golfo de México.
Para la nación azteca, la alianza representaría un salvavidas tecnológico y, potencialmente, financiero.
Por otro lado, para Brasil, México ofrece una plataforma logística privilegiada, además de un mercado de refinación que complementa su capacidad exportadora de crudo dulce.
“Realpolitik” energética
Desde la perspectiva de la economía política, Lula y Sheinbaum están enviando un mensaje de «realpolitik» energética.
En un momento en el que la transición hacia energías limpias es la tendencia, los mandatarios parecen coincidir en que la mejor forma de financiar esa transición es optimizando la renta petrolera actual.
Pese al impacto positivo que pudiese tener la sociedad Petrobras – Pemex, el mercado ha optado por un escepticismo saludable, al menos en las primeras de cambio.
Saber cómo se repartirán las inversiones en proyectos de exploración o si habrá una verdadera transferencia de tecnología son dudas aún no aclaradas.
Ahora, lo que no se puede negar es que el binomio tendría una capacidad de fijación de precios y de negociación de fletes que individualmente han perdido.
¿El reto? La ejecución
El éxito de este «abrazo de gigantes» dependerá de la letra pequeña.
La integración de cadenas de suministro, la armonización de marcos regulatorios y, sobre todo, la transparencia en la adjudicación de proyectos conjuntos serán los termómetros del mercado.
Si la alianza trasciende la retórica, podríamos estar presenciando el surgimiento de un competidor capaz de reescribir las reglas del suministro de crudo en el Hemisferio Occidental.
En caso de que eso ocurra, América Latina retomaría un protagonismo que la política y la desinversión le han arrebatado.
NAM – Descifrado
Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/
X:
https://noticiaalminuto.com/twitter
Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram
Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram
Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp
